25 abril, 2024
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Ministerio de Capital Humano comprará descartes de empresas alimenticias para mandar a comedores comunitarios

Buscaran que las empresas oferten el excedente de su producción a bajo costo. ¿Los valores nutricionales de los alimentos que se brindan en los comedores? Bien, gracias.


Desde hace años los vendedores ambulantes del tren Roca ofrecen a los pasajeros chocolates y golosinas próximas a vencerse a un bajo precio. Es una de las formas que encontraron las distribuidoras y las grandes empresas de ubicar el excedente de su producción y maximizar aún más sus ganancias.

Este modelo, es el que pretende replicar el Ministerio de Capital Humano para la compra de alimentos que se entregan a los comedores comunitarios. En diálogo con INFOBAE, funcionarios de la cartera que conduce Sandra Pettovello mencionaron el nuevo esquema pensado: “Pettovello decidió que en las nuevas licitaciones se permitirá concursar de manera parcial por cada uno de los renglones. ´Así, si una empresa o distribuidora tiene un excedente de 50.000 latas de tomates, puede ofertar por eso, y el organismo de compra evalúa precio-cantidad. Así se va comprando a los que ofertan más barato. Cada uno de estos cambios se evita la discrecionalidad dónde ganan siempre los mismos, a eso llamamos cartelización´”.

La ecuación planteada por el gobierno es clara. A partir de ahora parte de la política social de asistencia alimentaria estará pensada en base a la oferta del mercado y no a los valores nutricionales que necesitan millones de personas que acuden a los comedores comunitarios a lo largo y ancho del país.

La iniciativa de Pettovello y compañía abre las puertas a un nuevo negociado entre el Estado y las grandes empresas en momentos donde los comedores comunitarios se encuentran vaciados debido a la decisión gubernamental de no comprar más comida para el sector más afectado por la devaluación y la espiral inflacionaria.

A partir de este momento, cualquiera de las grandes empresas alimenticias pueden ubicar su excedente y/o descarte vía licitación con el Estado, sumando unos porotos más a sus extraordinarias ganancias. Indicios de esto ya había ocurrido durante la gestión de Victoria Tolosa Paz cuando en las entregas a los comedores solían aparecer productos que poco tenían con una política alimentaria genuina (por ejemplo, la aparición de miles de kilos de maíz Pisingallo para pochoclos).

No será de extrañarse si en un futuro no muy lejano los comedores comunitarios en vez de un plato de comida ofrezca las galletitas que Kraft Terrabusi no pudo vender en el mercado. Todo bajo la tutela de las leyes de la oferta y la demanda a las que les reza el credo libertario que gobierna estas tierras.