El operativo de Defensa Civil atendió 300 llamados y trabajó hasta la madrugada para bombear agua y desobstruir desagües tras la caída de 33 milímetros de lluvia en la ciudad.
La Municipalidad de Ushuaia, a través de la Dirección de Defensa Civil, desplegó un operativo de asistencia y prevención tras las intensas precipitaciones registradas el lunes, que alcanzaron aproximadamente los 33 milímetros de lluvia acumulada en distintos sectores de la ciudad. El director del área, Cristian Álvarez, informó que se recibieron alrededor de 300 llamados y se intervino en más de 25 viviendas que sufrieron el ingreso de agua.
Los primeros avisos llegaron a las 11 de la mañana y el último operativo se finalizó pasada la medianoche, lo que implicó una jornada extensa para los equipos municipales. En los casos donde la acumulación de agua lo permitió, se utilizaron bombas de achique, mientras que en otras situaciones las tareas de extracción debieron realizarse de manera manual. Además de los problemas en viviendas, se reportaron bocacalles obstruidas y dificultades en el escurrimiento pluvial que requirieron intervenciones específicas.
Álvarez destacó el trabajo articulado con los cuarteles de Bomberos Voluntarios de Ushuaia y Zona Norte, así como con personal de la Secretaría de Planificación e Inversión Pública, que efectuó tareas de saneamiento y apertura de canales de desagüe, y la Secretaría de las Mujeres, Géneros y Diversidades. “Los equipos municipales elaboraron un relevamiento de las emergencias registradas y detectaron que los puntos afectados no coincidieron con los episodios ocurridos durante las lluvias de noviembre pasado”, explicó el funcionario, señalando que aparecieron nuevos sectores de la ciudad afectados, incluso en direcciones sin antecedentes de este tipo de inconvenientes.
Finalmente, Álvarez anticipó que los pronósticos indican una mejora del tiempo para las próximas horas y que, si bien se registró un descenso de la temperatura, no se prevén nevadas en el corto plazo. El operativo municipal continúa monitoreando la evolución de las condiciones climáticas y mantiene activos los canales de comunicación para atender nuevas emergencias que pudieran surgir.