La Municipalidad organiza una feria de emprendedores del 20 al 23 de diciembre para promover el consumo responsable y ofrecer alternativas de compras navideñas con productos fueguinos, en un intento por retener gasto en la economía local.
Como un clásico prenavideño que mezcla política económica, apoyo a pequeños productores y estrategia comercial, la Municipalidad de Ushuaia lanzó una nueva edición de la “Expo Emprendiendo Navidad”, que se desarrollará del 20 al 23 de diciembre en el microestadio municipal “Cochocho” Vargas. El evento, organizado por la Secretaría de Políticas Sociales, Sanitarias y Derechos Humanos, busca funcionar como un catalizador de la economía local en el segmento de menor escala, ofreciendo una vitrina a emprendedores y una alternativa de compra para las familias.
La secretaria del área, Yanira Martínez, enfatizó el doble objetivo de la iniciativa: “queremos que las familias encuentren en un mismo lugar productos locales, de calidad y a precios accesibles, y que al mismo tiempo sigamos acompañando el trabajo de quienes emprenden en Ushuaia”. Según la funcionaria, la Expo es “una herramienta concreta para fortalecer la economía local y generar oportunidades”.
Análisis económico: ¿Paliativo o política estructural?
En un contexto económico nacional de alta inflación y contracción del consumo, estas ferias municipales adquieren un carácter dual. Por un lado, son una política de ingresos directos para un sector vulnerable de la economía: los emprendedores que no tienen acceso a locales comerciales o canales de venta estables. Por otro, se presentan como una herramienta de retención del gasto dentro de la provincia, intentando competir con el atractivo de las compras online y los envíos desde el continente, que suelen capturar una parte significativa del presupuesto navideño fueguino.
Sin embargo, un análisis crítico debe preguntarse si este modelo es un mero paliativo estacional o forma parte de una estrategia integral de desarrollo económico local. La temporalidad (solo cuatro días al año) y su carácter de feria limitan el impacto a un estímulo puntual, sin resolver problemas estructurales como el acceso al crédito, los costos logísticos extremos, la competencia desleal de la importación directa o la necesidad de escalar producción.
El discurso oficial: “Consumo responsable” vs. realidad de precios
La promoción del “consumo responsable” es un eslogan recurrente en este tipo de eventos. Si bien apela a un sentimiento positivo de apoyo a lo propio, en la práctica choca con la realidad de los costos fueguinos. La producción local, debido a los fletes, los insumos importados y las economías de escala reducidas, suele tener dificultades para competir en precio con productos masivos traídos del norte. El éxito de la feria dependerá, en gran medida, de si los emprendedores logran ofrecer un diferencial de calidad, originalidad o personalización que justifique la elección del comprador.
Martínez también destacó el “valor social” del espacio, afirmando que “cada edición refleja el esfuerzo, la creatividad y el compromiso de nuestros emprendedores”. Este enfoque trasciende lo económico para tocar lo identitario y comunitario, transformando el acto de compra en un gesto de apoyo vecinal.
Perspectivas y lo no dicho
La Expo, de entrada libre y gratuita, funciona como un subsidio indirecto del municipio a los emprendedores (que no pagan stands en un lugar céntrico y cubierto) y a los consumidores (que acceden a un espacio de compras organizado). Lo que no se explicita es el costo operativo que asume la comuna para montar el evento en un espacio deportivo municipal, ni si existe un criterio de selección o capacitación previa para los expositores que garantice cierta calidad y variedad.
En conclusión, la “Expo Emprendiendo Navidad 2025” es una iniciativa loable y necesaria en el ecosistema económico local, que actúa como un pequeño dique de contención contra la fuga de divisas y como un respiro para decenas de microemprendimientos. No obstante, su verdadero impacto en el “fortalecimiento de la economía local” será marginal si no está acompañada de políticas más profundas y permanentes que aborden los cuellos de botella que limitan el crecimiento sostenible de la producción fueguina más allá de la temporada de fiestas.