Un informe del Observatorio de la Deuda Social de la UCA advierte que el mercado laboral argentino genera más ocupación, aunque predominan el trabajo informal, el cuentapropismo y los empleos de baja productividad.
Mientras el Gobierno nacional destaca distintos indicadores de recuperación económica, un nuevo informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la Universidad Católica Argentina (UCA) sostiene que el principal desafío del mercado laboral ya no es únicamente el desempleo, sino el deterioro en la calidad de los puestos de trabajo. Según el estudio, aumenta la cantidad de personas ocupadas, pero buena parte de esa expansión ocurre mediante empleos informales, cuentapropismo y actividades de baja productividad.
El trabajo, denominado “Deterioro y resquebrajamiento de la estructura social del trabajo en la Argentina”, analiza la evolución del empleo entre 2023 y 2025 y concluye que la economía continúa incorporando trabajadores, aunque sin una recuperación significativa del empleo asalariado formal.
El problema ya no es solo conseguir trabajo
Los investigadores sostienen que la baja tasa de desocupación resulta insuficiente para describir la situación del mercado laboral argentino.
Según el informe, el ajuste se trasladó hacia una creciente precarización del empleo. En lugar de una destrucción masiva de puestos laborales, como ocurrió en otras crisis económicas, el fenómeno actual se expresa mediante ocupaciones menos estables, con menor protección social y salarios más bajos.
Los autores Ramiro Robles, Alejo Giannecchini y Valentina Ledda resumen el escenario con una definición contundente: “El problema no es solamente el bajo crecimiento económico, sino la dificultad para transformar ese crecimiento en empleo productivo y protegido”.
Más informalidad y más trabajo por cuenta propia
Uno de los datos más relevantes del informe es el crecimiento del denominado sector micro informal.
Actualmente, el 48,3% de los ocupados trabaja en ese segmento, frente al 45,9% registrado en 2023. Paralelamente, el empleo público redujo su participación y el empleo privado formal apenas mostró una leve mejora dentro del total de trabajadores.
La UCA también señala que los trabajadores independientes representan cada vez una mayor proporción del mercado laboral.
Los cuentapropistas ya alcanzan el 31,7% del empleo urbano, un fenómeno que, según el estudio, responde principalmente a estrategias de subsistencia más que a procesos genuinos de emprendedurismo.
Los sectores que impulsan la economía generan menos empleo
Otro de los ejes del informe analiza la transformación de la estructura productiva.
Mientras que años atrás la industria, el comercio y el transporte lideraban buena parte del crecimiento económico, actualmente ese papel lo ocupan actividades como la minería, la energía y los servicios financieros.
De acuerdo con la investigación, estos sectores poseen una capacidad considerablemente menor para absorber mano de obra que la industria manufacturera u otras ramas tradicionales.
En ese contexto, Alejo Giannecchini sostuvo que el crecimiento registrado en provincias vinculadas a la minería y los hidrocarburos, como Neuquén o Río Negro, no alcanza para compensar la pérdida de empleo formal en otras regiones del país.
La reforma laboral no resolvería el problema estructural
El informe también analiza el impacto potencial de la reforma laboral impulsada por el Gobierno.
Ramiro Robles consideró que una modificación normativa, por sí sola, difícilmente logre revertir los elevados niveles de informalidad, ya que el principal desafío continúa siendo el aumento de la productividad de la economía.
Según el estudio, mientras el crecimiento económico no logre traducirse en empleo registrado y de mayor calidad, la economía podrá mantener niveles relativamente bajos de desempleo, aunque con una expansión sostenida del trabajo precario, de bajos ingresos y con escasa protección laboral.
La conclusión de la UCA es que las desigualdades laborales ya no dependen solamente de tener o no un empleo, sino también del tipo de inserción laboral, la estabilidad del puesto y la capacidad del trabajo para garantizar ingresos suficientes y derechos laborales.