En el acto central por los 50 años del golpe de Estado, Abuelas y Madres de Plaza de Mayo encabezaron la lectura de un documento con fuertes críticas al gobierno de Javier Milei y Victoria Villarruel. “No olvidamos, no perdonamos y no nos reconciliamos”, expresaron.
En una multitudinaria jornada en Plaza de Mayo, Abuelas y Madres de Plaza de Mayo encabezaron la conmemoración de los 50 años del golpe cívico-militar de 1976. El documento central incluyó duras críticas al gobierno de Javier Milei y a la vicepresidenta Victoria Villarruel, a quienes señalaron por relativizar la cifra de desaparecidos. “No olvidamos, no perdonamos y no nos reconciliamos”, expresaron los organismos.
Miles de personas colmaron este martes la Plaza de Mayo en el marco del Día de la Memoria, la Verdad y la Justicia, al cumplirse 50 años del golpe de Estado cívico-militar del 24 de marzo de 1976. La movilización central fue encabezada por los organismos de Derechos Humanos, con las Abuelas de Plaza de Mayo y Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora a la cabeza, en un acto que combinó el reclamo histórico con una fuerte carga política hacia el presente.
El documento central, redactado por Abuelas y Madres, fue leído desde el escenario con una consigna que resonó entre los manifestantes: “Son 30 mil y que nos digan dónde están”. En primera fila estuvieron presentes Estela de Carlotto, titular de Abuelas; Taty Almeida, referente de Madres Línea Fundadora; y el Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, entre otros referentes de la lucha por los derechos humanos.
“No olvidamos, no perdonamos y no nos reconciliamos”
El documento incluyó un contundente rechazo a las posturas del gobierno nacional que, según los organismos, buscan relativizar la cifra de desaparecidos y revisar lo ocurrido durante la dictadura. “Son 30 mil y fue genocidio”, enfatizaron los oradores, en respuesta directa a las declaraciones del presidente Javier Milei y la vicepresidenta Victoria Villarruel, quienes en distintas oportunidades cuestionaron el número de víctimas del terrorismo de Estado.
“No olvidamos, no perdonamos y no nos reconciliamos. Combatían a los que querían, como hoy, convertir a la Argentina en una colonia yanqui”, arengaron desde el escenario, en un pasaje que generó una ovación entre los presentes.
Los organismos también reivindicaron la militancia de los detenidos desaparecidos y trazaron un puente con la actualidad política: “Lucharon por una sociedad sin opresión, sin explotación. Venimos de esas tradiciones y recrear la lucha popular contra el gobierno de Milei y Villarruel”.
La frase despertó gritos de los manifestantes, con “Milei basura, vos sos la dictadura” como una de las consignas más repetidas a lo largo de la jornada.




Críticas al modelo económico y al presente
El documento también hizo un análisis histórico del golpe de Estado, vinculándolo con un proyecto económico que, según señalaron, persiste en sus lineamientos fundamentales. “El golpe de Estado de 1976 instaló un nuevo modelo económico, con la desindustrialización y la primarización de la economía, acompañado con una apertura indiscriminada de las importaciones”, expresaron.
Además, recordaron que “el terrorismo de Estado intentó desarticular el alto nivel de organización y participación política y consciencia social que amplios sectores del pueblo alcanzaron”. En ese sentido, enumeraron: “Se pusieron en funcionamiento 800 centros clandestinos, se robaron bebés. La mayoría de los detenidos desaparecidos fueron torturados y fusilados”.
Con un mensaje dirigido también al presente, los organismos advirtieron que “los delitos de lesa humanidad son imprescriptibles. La desaparición forzada no es tema del pasado, sino del presente”, en una clara referencia a la persistencia de violaciones a los derechos humanos en la actualidad y a la necesidad de mantener viva la lucha.
Una movilización federal
La concentración en Plaza de Mayo fue el epicentro de una jornada que tuvo movilizaciones en las principales ciudades del país, con una importante convocatoria en todo el territorio nacional. Organizaciones sociales, sindicatos, movimientos políticos y agrupaciones estudiantiles acompañaron la marcha, que se desarrolló en un clima de emotividad y reclamo colectivo.
A 50 años del golpe, los organismos de Derechos Humanos reafirmaron su vigencia y su rol como guardianes de la memoria, con un mensaje que no dejó lugar a ambigüedades: “La memoria se defiende luchando”.