El acuerdo de La Libertad Avanza con el PRO y la UCR para abrir una comisión especial dejó sin quórum (117 diputados) la sesión que buscaba interpelar al jefe de Gabinete. Las duras críticas de la oposición apuntaron a la “complicidad” de los aliados.
En una demostración de estrategia política y control de tiempos, el oficialismo desactivó este martes la sesión especial convocada por la oposición para interpelar y censurar al jefe de Gabinete, Manuel Adorni. La jugada maestra del Gobierno, que incluyó un pacto con sus aliados del PRO, la UCR e Innovación Federal, dejó el recinto con apenas 117 diputados, 12 menos de los 129 necesarios para habilitar el debate.
La clave del operativo se gestó en las 48 horas previas. El oficialismo ofreció a las bancadas aliadas un “salvoconducto” político: abrir una comisión de Asuntos Constitucionales el martes 30 para tratar los mismos proyectos. Aceptado el trato, los bloques comprometidos con el Gobierno se ausentaron estratégicamente del recinto, negando el quórum y evitando el desgaste de un debate incómodo.
Esta maniobra no solo le garantiza al oficialismo una semana de tregua en el escándalo Adorni, sino que además le otorga el control absoluto de los tiempos en comisión. Sin un dictamen obligatorio en plazos perentorios, el Gobierno puede dilatar el tratamiento del tema hasta después del Mundial y las vacaciones de invierno, enterrando de facto la posibilidad de una interpelación urgente.
El costo político del “boicot”
La caída de la sesión desató una catarata de críticas desde los bloques que sí se hicieron presentes. El diputado del Frente de Izquierda, Nicolás del Caño, fue lapidario: “No alcanzaron las propiedades, los pendrives, los flippers ni las sábanas de 8 millones de pesos para que los bloques del PRO y la UCR den quórum. Es una complicidad muy clara con Adorni, quien confesó haber mentido en su declaración jurada”.
Desde Unión por la Patria, el jefe del bloque, Germán Martínez, apuntó a la doble vara de los partidos tradicionales: “Se dice una cosa en las redes y se hace otra en el recinto. ¿Quién cree en una Cámara que dice una cosa y después hace otra?”. Martínez recordó que el PRO y la UCR habían pedido la renuncia de Adorni en comunicados previos, pero hoy facilitaron su blindaje.
El radical disidente Pablo Juliano (Provincias Unidas) interpeló directamente a sus excompañeros: “Si vos te hacés llamar radical, tenés que estar acá. ¿Qué te dieron para no venir? ¿Qué precio estás pagando?”. En la misma línea, la diputada Marcela Pagano (Coherencia) disparó contra quienes “se venden como defensores de la República” pero terminaron siendo “cómplices de la corrupción” al ausentarse.
Los números del fracaso opositor
De los 117 diputados presentes, se contaron la mayoría de Unión por la Patria, los cuatro del Frente de Izquierda, los dos de la Coalición Cívica y algunos sectores de Provincias Unidas. Sin embargo, la ausencia de figuras clave como la jefa del bloque de Provincias Unidas, Gisela Scaglia, y el diputado Nicolás Massot, sumado al retiro masivo del PRO, la UCR y el MID, selló el destino de la sesión.
El presidente de la Cámara, Martín Menem, bajó el martillo a las 14.31, tras agotarse la media hora de “yapa” reglamentaria. La sesión cayó, pero el conflicto político alrededor de la figura de Adorni y su controvertido incremento patrimonial sigue más vigente que nunca. La oposición advirtió que volverá a intentarlo: “Si no es hoy, será mañana”, sentenció Pagano.