El INDEC informó que los salarios subieron 2,5% en enero de 2026, pero el sector formal quedó por debajo de la inflación. Solo el empleo informal logró superarla, en un mercado laboral cada vez más fragmentado.
Los salarios en Argentina aumentaron 2,5% en enero de 2026, según el último informe del INDEC, aunque la suba no alcanzó para compensar la inflación en la mayoría de los sectores, consolidando una pérdida de poder adquisitivo en el empleo formal.
De acuerdo con los datos oficiales, los salarios del sector privado registrado crecieron 2,1% en el mes, mientras que los del sector público subieron 1,8%. Ambos quedaron por debajo del índice de precios, reflejando el rezago de los ingresos formales frente al costo de vida.
La única excepción fue el sector privado no registrado, que registró un incremento del 4,4% mensual y logró superar la inflación en términos nominales. Sin embargo, este comportamiento responde a la alta volatilidad del segmento informal, caracterizado por bajos ingresos y falta de estabilidad laboral.
En la comparación interanual, los salarios acumularon un alza del 37,7%, impulsada principalmente por el sector informal, que trepó un 80,6%, frente al 28,5% del sector privado registrado y el 30% del sector público.
Este diferencial evidencia una creciente fragmentación del mercado laboral: mientras los salarios formales evolucionan a un ritmo moderado, condicionados por paritarias y restricciones presupuestarias, los ingresos informales reaccionan más rápidamente a la inflación, aunque desde niveles significativamente más bajos.
El informe también expone diferencias dentro del propio Estado. En enero, los salarios del sector público nacional aumentaron 2,0% mensual y 22,4% interanual, mientras que en el ámbito provincial la suba fue de 1,7% mensual y 33,4% anual, ampliando la brecha entre jurisdicciones.
En este escenario, el dato central no es solo la evolución de los salarios, sino la dinámica estructural que revela: una economía con señales de recuperación heterogénea, donde la mejora nominal no se traduce en una recuperación uniforme del poder adquisitivo.