29 junio, 2022

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“Rihanna y Taylor Swift se apuntan a la moda fea”

Pantalones de baloncesto, gafas de ciclista, gorros de pescador y desteñidos de ‘efecto lejía’ se abren paso en el armario de lujo de las celebridades

Los «¡aarg!» son unos de los mayores éxitos editoriales de las revistas de cotilleo porque, como una secreta y maliciosa revancha, muestran que los miembros del star-system no son tan perfectos como cuando lucen como figuras de cera en las portadas de las revistas y las alfombras rojas. Y ya se sabe que el filón preferido de los «¡aarg!» son, sobre todo, los tropiezos de estilo. 

Pero, ¿qué pasa cuando estos tropezones no son responsabilidad de una mala elección personal de vestuario –tipo combinación de rayas+cuadros–, sino que las prestigiosas firmas de moda son quienes apuestan por estas disidencias como tendencia? Curiosamente, buscar la inspiración en los complementos más tremendos de la historia parece un hábito al alza por el que apuestan las casas de moda internacionales y también sus embajadores: celebridades e ‘influencers’. Las ‘ugly trends’ (tendencias feas), como se les conocen, ya están en la calle. Repasemos lo peor de lo peor esta temporada.

Más allá de Rosalía –y de sus chándales poligoneros, de sus plataformas tamaño Himalaya e incluso de sus manicuras extremas que lo mismo incluyen  osos panda que dónuts o aguacates– hay todo un subgénero buscando el ‘efecto shock’ a costa de patear sin descanso los manuales del (presunto) buen gusto. Un ejemplo sin duda al alza son los pantalones de baloncesto. Como ya pasó anteriormente con las mallas de ciclista y con las gafas de pantalla que luce Kim Kardashian y que parecen recién salidas del Tour de Francia o de los saltos de esquí de Año Nuevo, estos ‘shorts’ han dejado el terreno deportivo y se han instalado en la alfombra roja y los editoriales de moda, como tutorializa la supermodelo latina del momento, Joan Smalls, que los combina con lencería y transparencias

‘Casual’ extremo

Si bien podía pensarse que los pantalones de baloncesto y ciclistas son una apuesta trendy por la comodidad, la historia no va de eso. La cosa reside en combinar prendas de arreglar –tipo zapatos de tacón, top lencero y chaqueta de esmoquin– con estos bajos deportivos. Moda casual llevada al extremo, y que llega directa de la década de los 80, años que dejaron un legado problemático, pero que están en pleno revival, impulsado, en parte, por éxitos que apelan a la nostalgia como la serie ‘Stranger things’. Así, de aquella época también pueden rescatarse de los armarios algunos accesorios vapuleados y que las señoras que… seguro achacarían a algún accidente con lejía. Sí, lo están adivinando porque su presencia se ha vuelto omnisciente: nos estamos refiriendo al estampado ‘tie-dye’ y las chaquetas de tejano acid-wash, una de cuyas esforzadas embajadoras es Taylor Swift. 

Siguiendo silueta abajo con esta oda al ‘bad taste’, llegamos a los pies, también sujetos a modas difíciles. Cuando pensábamos que ya habían pasado la época dorada de las Birkenstock, la alta costura ha llegado con nuevas (y feroces) sorpresas, cómo no, copiadas por las firmas de ‘low cost’. Así, este verano pisan con fuerza las sandalias de estilo ortopédico-‘trekking’-piscinero. Este calzado, de origen utilitario, se ha convertido en el ‘must’ de Chanel, Versace, Bimba y Lola o Salvatore Ferragamo, entre otros. Y en ocasiones, incluso, aparecen elaborados con materiales acolchados.

Sin embargo, aquí no queda todo en materia de calzado: también triunfan los ‘chunky dad sneakers’ o, lo que es lo mismo, las bambas para sacar el perro a pasear encaramadas sobre suelas descomunales (Balenciaga, responsable también de llevar hasta el mundo del lujo ese cortocircuito que fueron las Crocs de plataforma, fue la primera marca en viralizar este accesorio).

Fuente: El Periódico.