Un análisis sobre la distribución de bancas plantea que la Cámara baja debería pasar de 257 a 359 miembros para actualizarse con los censos. Tierra del Fuego aparece entre los distritos con mayor representación relativa, mientras Buenos Aires es el más subrepresentado
La Cámara de Diputados de la Nación debería ampliar su integración de 257 a 359 bancas si se actualizara la representación de acuerdo con los criterios constitucionales y los datos censales, según un trabajo citado por la agencia Noticias Argentinas. La eventual modificación reduciría el actual desequilibrio entre provincias con menor peso poblacional y distritos que reúnen a millones de habitantes, entre ellos la provincia de Buenos Aires.
En ese esquema, Tierra del Fuego figura entre los distritos con mayor sobrerrepresentación relativa: cuenta con una cantidad de diputados que, en proporción a su población, es superior al promedio nacional. La situación no implica que la provincia deba perder legisladores, sino que otras jurisdicciones deberían sumar bancas si se aplicara una actualización de la Cámara baja.
El debate no es nuevo, pero vuelve a ganar relevancia ante la necesidad de cumplir con el artículo 45 de la Constitución Nacional. La norma establece que, después de cada censo, el Congreso debe fijar la representación de los diputados de acuerdo con la población, con la posibilidad de aumentar —pero no de reducir— la base utilizada para definir cada banca.
Cómo funciona hoy la distribución de diputados
La composición actual de la Cámara baja se apoya en la Ley 22.847, dictada en 1983 durante la última dictadura cívico-militar. La norma fija una fórmula de un diputado cada 161.000 habitantes o fracción no menor de 80.500, a la que agrega tres legisladores por distrito. También establece un piso mínimo de cinco diputados por provincia y mantiene la representación que cada distrito tenía al 23 de marzo de 1976.
Para el entonces Territorio Nacional de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, la ley dispuso dos diputados nacionales. Tras la provincialización, Tierra del Fuego mantiene esa representación en la Cámara baja.
El resultado de ese sistema es una diferencia marcada entre la cantidad de habitantes que representa cada legislador, según el distrito. Las provincias con menor población reciben una protección institucional a través del piso de bancas, mientras que jurisdicciones más pobladas quedan con menos representantes por habitante.
El concepto de malapportionment
La nota de Noticias Argentinas recupera el concepto de malapportionment, utilizado para describir una distribución desigual de bancas entre distritos con poblaciones muy diferentes.
El fenómeno ocurre cuando el voto de una persona tiene un peso distinto según la provincia en la que reside. En términos generales, una banca de un distrito pequeño representa menos habitantes que una banca de Buenos Aires, donde cada diputado debe representar a una población mucho mayor.
Un trabajo de Aguerre, Cruz y Magnasco, del Centro de Investigación en Ciudadanía y Democracia (CiCaD), publicado en 2023, estimó que una actualización de las bancas llevaría a la Cámara de Diputados de 257 a 359 integrantes. El objetivo sería reducir —aunque no eliminar por completo— las diferencias de representación existentes.
Tierra del Fuego y el costo político del debate
La eventual ampliación de la Cámara abre una discusión sensible. Por un lado, hay resistencia social y política a crear nuevos cargos legislativos por el costo que implicaría. Por otro, las provincias que hoy cuentan con una mayor representación proporcional podrían perder parte de su peso relativo si se sumaran diputados en los distritos más poblados.
Para Tierra del Fuego, la discusión es particularmente relevante. La provincia no perdería necesariamente sus dos bancas, pero la ampliación de la Cámara diluiría su incidencia relativa dentro del total de representantes nacionales.
¿Dónde se sentarían los nuevos diputados?
El análisis plantea además una dificultad práctica: el recinto de la Cámara de Diputados no cuenta con espacio para agregar más de un centenar de bancas y el edificio del Congreso tiene protección como monumento histórico y artístico nacional, por lo que no podría modificarse libremente.
La nota propone retomar herramientas aplicadas durante la pandemia: sesiones híbridas o remotas. Durante 2020 y parte de 2021, Diputados y el Senado utilizaron sistemas telemáticos para sesionar durante las restricciones sanitarias.
La posibilidad de combinar presencialidad y conexión remota aparece como una alternativa para resolver el límite físico del recinto. En el Senado bonaerense, por ejemplo, existe una reglamentación que admite participación virtual por causas extraordinarias, mientras que Diputados de la Provincia de Buenos Aires permite esa modalidad para reuniones de comisión, no para sesiones.
Un debate pendiente
Modificar la representación en Diputados requiere una ley del Congreso y acuerdos políticos entre las provincias. No hay un proyecto con tratamiento inmediato que garantice una reforma de la composición de la Cámara baja.
Sin embargo, la discusión exhibe una tensión de fondo: el país actual mantiene una distribución legislativa definida con una fórmula de 1983, pese a los cambios demográficos registrados desde entonces.
Para Tierra del Fuego, el debate plantea una doble dimensión. Conserva una representación proporcionalmente alta frente a distritos más poblados, pero cualquier discusión sobre cambios en el Congreso deberá definir cómo equilibrar el mandato constitucional de representación poblacional con el federalismo y la voz de las provincias menos habitadas.
Fuente: Con información de Noticias Argentinas – Redacción Paralelo/54