Aliada de gobernadores dialoguistas y enfrentada con Cristina Kirchner, la senadora jujeña asumió este martes como vicepresidenta de la Cámara alta en un gesto que expone la fractura del bloque peronista. Su historia: hija de un histórico dirigente, expulsada del PJ y ahora pieza clave en un tablero opositor que negocia con la Casa Rosada.
El Senado de la Nación tiene desde este martes una nueva vicepresidenta, pero su nombre no responde a una negociación tradicional entre bloques mayoritarios. Carolina Moisés, senadora jujeña de 50 años, juró en el cargo en medio de las esquirlas de un peronismo que ya no habla con una sola voz. Su llegada a la mesa chica de la Cámara alta no es solo un ascenso institucional: es una declaración de guerra fría contra el kirchnerismo duro.
Moisés forma parte de ese lote de dirigentes peronistas que decidieron tomar distancia de Cristina Fernández de Kirchner sin abandonar las siglas del movimiento. En su caso, la ruptura tiene nombre y apellido: Gustavo Sáenz, el gobernador salteño que lidera un grupo de mandatarios provinciales del PJ con vínculo pragmático con la Casa Rosada. Con ellos, Moisés comparte una estrategia de autonomía que la llevó a despegarse del bloque comandado por José Mayans.
Pero su historia con el kirchnerismo no terminó en un simple desacuerdo político. Fue personal.
La intervención que la dejó afuera del PJ
Todo estalló cuando Cristina Kirchner ordenó intervenir el Partido Justicialista de Jujuy. La conducción quedó en manos de Aníbal Fernández y Gustavo Menéndez, y la medida derivó en la suspensión de más de 300 afiliados. Entre ellos, Carolina Moisés.
La senadora no se quedó callada. Denunció que la intervención incumplió su objetivo de normalizar el partido y convocar a elecciones internas. Calificó las sanciones como un “grave error político” y un intento de bloquear la competencia. Judicializó el conflicto y prometió dar pelea. En público, habla de reglas democráticas; en privado, sus aliados admiten que la herida es profunda.
Convicción Federal: una bancada como declaración
Esa herida se tradujo en arquitectura parlamentaria. Junto a Guillermo Andrada y Sandra Mendoza, Moisés formalizó el bloque Convicción Federal, que se desprendió del interbloque peronista. Un nombre que es todo un programa: reivindican el federalismo por sobre la conducción porteña del partido.
“Este espacio va a ocupar los lugares que le corresponden a la oposición”, dijo al anunciar la nueva bancada. Y al asumir como vicepresidenta, reafirmó su identidad peronista y su compromiso con la defensa de las provincias. El mensaje fue doble: hacia afuera, institucional; hacia adentro, partidario.
Hija de “El Turco”: una biografía atravesada por la política
Carolina Moisés nació en San Pedro de Jujuy. Su padre, Julio “El Turco” Moisés, fue cuatro veces intendente de esa ciudad, concejal y una figura histórica del peronismo local. También fue detenido durante la última dictadura militar por su trabajo como abogado de sindicatos y, años después, investigado por presunta administración fraudulenta.
Ella asumió su primera banca provincial a los 22 años, en ese momento la diputada más joven del país. Presidió la Juventud Peronista jujeña y construyó una carrera que combinó disciplina partidaria y una cuota de indocilidad. Fue diputada nacional antes de llegar al Senado en 2023, electa por la boleta de Unión por la Patria.
Sombras y lealtades cruzadas
La trayectoria de Moisés no está exenta de controversias. En 2012 protagonizó un accidente vial en el que fue acusada de haber abandonado a un motociclista y de conducir bajo los efectos del alcohol, un episodio que marcó su carrera pública y que sus detractores recuerdan cada vez que su nombre suena para un cargo de relevancia.
Paradójicamente, pese a su enfrentamiento con la conducción del PJ nacional, fue una de las voces que respaldó a Cristina Fernández de Kirchner tras su condena en la causa Vialidad. Entonces sostuvo que la Justicia actuaba con “oportunismo, proscripción y venganza”. La distancia, queda claro, no es lineal.
Anclaje territorial y futuro incierto
Moisés preside además el Club Sociedad de Tiro y Gimnasia de San Pedro, un detalle que revela su anclaje territorial. Su capital político no se cocina en los pasillos de Buenos Aires, sino en una provincia donde el peronismo perdió gravitación frente al radicalismo que hoy gobierna con Carlos Sadir, tras la larga etapa de Gerardo Morales.
Su designación deja a la principal minoría del Senado sin representación en la cúpula directiva. En ese tablero, Carolina Moisés juega a dos bandas. Es, al mismo tiempo, heredera de una tradición peronista clásica y crítica de su conducción actual. En el Senado, su figura condensa la tensión en la que se encuentra el peronismo: un movimiento que busca redefinirse sin romper del todo con su pasado.