El presidente de Techint cruzó al Gobierno tras perder la licitación del gasoducto y cuestionó la apertura económica sin reglas. “La Argentina no se defiende del dumping”, advirtió.
Rocca vs. Milei: El duelo por el modelo industrial que enfrenta al poder económico con la ortodoxia libertaria
En un enfrentamiento sin precedentes, Paolo Rocca, presidente del Grupo Techint, publicó una carta abierta donde cuestiona la política industrial del gobierno de Javier Milei, acusándolo de abandonar a la producción nacional en un mundo donde hasta los países liberales protegen sus sectores estratégicos. La réplica del empresario llega después de que el Presidente lo llamara “Don Chatarrín” y tras la polémica adjudicación de la obra del gasoducto Río Negro a la empresa india Welspun, por sobre la oferta local de Techint.
Con tono de advertencia, Rocca señaló la contradicción de un gobierno que se alinea retóricamente con Estados Unidos pero cuyas prácticas comerciales desamparan a la industria doméstica. “Estados Unidos, bajo la conducción del presidente Trump, introdujo aranceles del 50% a la importación de acero de todos los orígenes”, ejemplificó, contrastando esta política con la decisión argentina de favorecer a una firma extranjera en una obra clave de infraestructura energética.
El núcleo de la crítica: “Abrirse sí, pero con reglas”
El empresario no rechaza la apertura económica, pero sí su implementación abrupta y sin salvaguardias. “La defensa de la industria frente a las importaciones en condiciones de competencia desleal es fundamental”, argumentó, subrayando que esta protección es la norma, no la excepción, en las economías desarrolladas. Además de Trump, mencionó a Lula da Silva en Brasil, quien aplicó aranceles del 25% al acero chino, y a las salvaguardias de la Unión Europea, México y Canadá.
Para Rocca, la estrategia gubernamental expone al país a un “desvío de excedentes” de acero a precios de dumping, perjudicando sectores en los que Argentina tiene ventajas competitivas, como la agroindustria, la energía y la minería. Su planteamiento es una crítica de fondo al dogma libertario: el mundo real no juega con las reglas de un libre mercado abstracto, y competir en desigualdad de condiciones equivale a un suicidio industrial.
Una respuesta a los insultos, con argumentos de geopolítica económica
La carta es también una respuesta medida a los agravios presidenciales. Donde Milei puso sobrenombres, Rocca colocó datos de política comercial internacional. Donde el gobierno habla de “casta”, el empresario habla de empleo, cadenas de valor e inversión de largo plazo. El conflicto trasciende lo personal y expone la grieta entre dos visiones antagónicas: la de un Estado que se retira por completo, incluso de su rol de árbitro frente a prácticas desleales, y la de un sector industrial que poca protección pide, sino tan solo reglas claras y defensa ante distorsiones.
El desenlace de este cruce definirá no solo el futuro de una empresa, sino la viabilidad de un proyecto de reindustrialización en Argentina. La pregunta que Rocca deja flotando es letal: ¿Puede un país que no defiende su producción estratégica en nombre de un fundamentalismo de mercado tener soberanía económica alguna?