El Presidente admite la crisis salarial y en IOSFA mientras licúa sueldos, y delega el reconocimiento en una secretaría sin historia. La coherencia brilla por su ausencia.
Por Andrés Rosas
El 2 de abril de 2026 volvió a encontrar a un presidente argentino prometiendo reconocimiento a los veteranos de Malvinas, pero con una letra chica que ofende. Javier Milei anunció un homenaje “especial” para 2027, dentro de un año. ¿Por qué no ahora? ¿Por qué en la fecha que se cumplen 45 años de la guerra, y no en el 44° que estábamos conmemorando? La respuesta es simple: porque el gesto es más postureo que política de Estado.
Pero el problema no es solo el calendario. El homenaje lo ejecutará la Secretaría General de la Presidencia, un organismo sin tradición, sin expertise y sin vínculo histórico con la causa Malvinas. Es como encargarle a la AFIP que organice un acto de poesía patriótica. Funciona mal y sobra.
Milei admitió dos verdades a medias. Dijo que la obra social militar (IOSFA) está en “crisis estructural”. Cierto. Pero omitió que su ministro de Defensa, Luis Petri, viene desfinanciándola sistemáticamente, recortando partidas y empujando a los veteranos y sus familias a la precarización sanitaria. También reconoció “una deuda salarial con las fuerzas”. También cierto. Pero el principal responsable de licuar esos salarios es el propio Gobierno, con su política de ajuste perpetuo, inflación inducida y congelamiento de haberes.
Lo más grave llegó después, cuando uno mira la Cancillería. El actual canciller, Pablo Quirno, ordenó purgar archivos sobre Malvinas y derechos humanos. Así de claro: eliminar, ocultar, desaparecer documentos oficiales que sostenían el reclamo argentino y la memoria de los caídos. No es una especulación. Es un hecho informado por diversos medios y denunciado por organismos de derechos humanos. Mientras Milei habla de soberanía, su propio canciller borra pruebas.
Entonces, ¿de qué reconocimiento hablamos? ¿De qué homenaje, si el mismo Gobierno que promete honrar a los veteranos es el que licúa sus salarios, desfinancia su salud y purga la memoria documental de la guerra? La coherencia no es una virtud menemista. Es una obligación republicana.
Malvinas no se homenajea con un decreto diferido para 2027 ni con una secretaría improvisada. Se honra con salarios dignos, obras sociales que funcionen y archivos que se preserven, no que se purguen. Hasta que eso ocurra, las palabras de Milei son solo eso: palabras. Y los veteranos, otra vez, esperan.