Milei relanza promesas para 2027 mientras los datos económicos mantienen abierto el debate sobre el impacto social del ajuste

En su discurso en la Exposición Rural, el Presidente volvió a proyectar una Argentina de menor presión impositiva y mayor crecimiento. Sin embargo, los nuevos anuncios llegan en un contexto atravesado por la caída del empleo registrado, cambios en el mercado laboral, pérdida de poder adquisitivo y un consumo que aún no recupera los niveles previos.


Con el calendario electoral de 2027 comenzando a asomar en el horizonte político, el presidente Javier Milei aprovechó su discurso en la inauguración de la Exposición Rural de Palermo para volver a prometer una Argentina con menos impuestos, mayor crecimiento y un Estado cada vez más reducido. El mensaje estuvo dirigido al sector agropecuario, uno de los principales aliados de su gestión, y reafirmó el rumbo económico basado en el equilibrio fiscal y la desregulación.

Sin embargo, el escenario en el que llegan estas nuevas promesas es distinto al de la campaña presidencial de 2023. Si bien la desaceleración de la inflación se convirtió en el principal activo político del Gobierno, otros indicadores económicos y sociales continúan alimentando el debate sobre el verdadero alcance de la recuperación.

La inflación bajó, pero el bolsillo sigue siendo el principal termómetro

El oficialismo sostiene que la reducción de la inflación demuestra el éxito del programa económico. Ese indicador, efectivamente, mostró una fuerte desaceleración respecto de los niveles registrados al inicio de la gestión.

Pero para buena parte de los hogares, la economía cotidiana se mide con otras variables: el salario que alcanza o no para llegar a fin de mes, el costo de los servicios públicos, el empleo y el consumo.

El aumento de las tarifas de electricidad, gas, transporte y otros servicios, producto de la reducción de subsidios, modificó la estructura de gastos de muchas familias. Al mismo tiempo, distintos sectores económicos continúan señalando que la recuperación del poder adquisitivo no avanzó al mismo ritmo que la estabilización de los precios.

El mercado laboral cambió, pero también cambió su calidad

Uno de los indicadores que genera mayor discusión es el empleo.

Los informes del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) muestran una reducción del empleo asalariado registrado en distintos períodos de la gestión, mientras aumentó el número de trabajadores inscriptos como monotributistas.

Para especialistas en mercado laboral, este fenómeno refleja una transformación en la composición del empleo, donde parte del trabajo formal fue reemplazado por modalidades con menor estabilidad y sin la totalidad de los derechos laborales tradicionales.

A esto se suma el cierre de empresas y la caída de la actividad en algunos sectores industriales durante la etapa inicial del ajuste económico, un proceso que el propio Gobierno había anticipado al asumir, cuando advirtió que las medidas tendrían un impacto inicial sobre la actividad, el empleo y los salarios antes de una eventual recuperación.

Consumo y actividad: indicadores que todavía no despegan

Otro de los ejes que tensiona el discurso oficial es el consumo.

La caída del consumo de carne vacuna, uno de los alimentos más representativos de la mesa argentina, junto con otros indicadores de consumo masivo, refleja que la recuperación económica aún no se traduce de manera uniforme en el mercado interno.

Mientras algunos sectores vinculados al agro, la minería y los servicios financieros muestran mejores resultados, otras ramas de la economía continúan afectadas por menores niveles de actividad y demanda.

Del discurso de campaña a la gestión

Durante la campaña de 2023, Javier Milei prometió una profunda transformación económica basada en la eliminación del déficit fiscal, la reducción de impuestos, el levantamiento del cepo cambiario y una mejora sostenida del nivel de vida.

En su discurso de este año en La Rural volvió a plantear objetivos similares y reafirmó su intención de continuar reduciendo la presión tributaria sobre el sector agropecuario.

No obstante, el contexto político ya no es el de una fuerza que promete desde la oposición, sino el de un gobierno que deberá defender su gestión con los resultados obtenidos.

El desafío rumbo a 2027

Con la campaña electoral comenzando a tomar forma, el debate económico ya no gira únicamente en torno a la inflación.

El empleo registrado, la evolución de los salarios, el costo de los servicios públicos, el cierre de empresas, el consumo interno y el poder adquisitivo aparecen como variables que también influirán en la evaluación que haga la ciudadanía.

En ese escenario, las nuevas promesas del oficialismo convivirán con una pregunta que probablemente atraviese el debate político de los próximos meses: ¿alcanzan los indicadores macroeconómicos para convencer a una sociedad que evalúa la economía, principalmente, desde el bolsillo?

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