El Presidente sostuvo que parte del aumento de los incumplimientos se explica por familias que compraron televisores en cuotas para ver el Mundial 2026 y luego dejaron de pagar. Los datos disponibles muestran un fuerte crecimiento de la mora.
El presidente Javier Milei volvió a referirse al aumento de la morosidad de las familias y sostuvo que una parte del fenómeno se explica por personas que compraron televisores en cuotas para ver el Mundial 2026 y posteriormente dejaron de pagar. La afirmación fue realizada durante su discurso por el 142° aniversario de la Bolsa de Comercio de Rosario.
La explicación presidencial se produce en medio de un fuerte deterioro de los indicadores de endeudamiento familiar. Según datos del Banco Central analizados por CEPA, en junio había 20,97 millones de personas con deudas con bancos y proveedores no financieros de crédito, mientras que 5,91 millones estaban en situación de mora.
El dato que agrega tensión al debate es que la morosidad no se concentra únicamente en el sistema bancario tradicional: la mora de las familias con proveedores no financieros, entre ellos billeteras virtuales, llegó al 30,1% en junio de 2026, por encima del máximo registrado durante la pandemia.
Qué dijo Milei sobre los televisores
Durante su exposición en Rosario, el Presidente planteó una explicación vinculada con el crédito tomado durante 2024 y con el comportamiento de los consumidores.
Según la transcripción difundida de su discurso, Milei afirmó:
“La gente se compraba un televisor a 12 cuotas y dejaba de pagarlo en la cuota nueve, porque se licuaba”.
El mandatario también vinculó el Mundial con otros comportamientos financieros y sostuvo que durante los partidos algunas personas recurrían a las apuestas online.
“Cuando la gente veía el Mundial, también veía las apuestas online: y eso también aumentó la morosidad”.
La explicación fue planteada por Milei en el marco de su defensa del funcionamiento del mercado de crédito y de su rechazo a una mayor intervención estatal.
El argumento de los préstamos de 2024
Milei también sostuvo que la mora actual está relacionada con préstamos tomados durante 2024.
Según su interpretación, durante ese período los ingresos reales habían caído y algunas familias habían recurrido al crédito para sostener su consumo.
El Presidente explicó que, en determinados casos, las personas tomaban préstamos a varios meses y luego dejaban de pagar cuando la deuda perdía peso frente a la evolución de los precios.
Esta explicación introduce un elemento temporal importante en la discusión: la morosidad que se registra actualmente no necesariamente corresponde exclusivamente a consumos realizados en los meses inmediatamente anteriores.
Los datos muestran un problema mucho más amplio
El problema es que los números disponibles describen un fenómeno considerablemente más grande que la compra de televisores.
El informe de CEPA contabilizó 5,91 millones de personas en mora en junio de 2026. Dentro de ese universo, 2,90 millones eran morosos exclusivamente con proveedores no financieros, mientras que 1,66 millones tenían mora únicamente con bancos y otros 1,36 millones registraban deudas irregulares con ambos tipos de entidades.
Además, la morosidad bancaria de las familias llegó al 12,8%, mientras que la correspondiente a billeteras virtuales y otros proveedores no financieros alcanzó el 30,1%.
La dimensión del fenómeno también aparece en la evolución histórica: la mora de los proveedores no financieros superó el máximo registrado en mayo de 2020, durante la pandemia, que había sido del 27,1%.
El crédito para consumo concentra buena parte del problema
Otro elemento relevante es el tipo de deuda que está entrando en mora.
Los préstamos personales y las tarjetas de crédito concentran el 73% del saldo irregular de las familias dentro del sistema bancario, según el análisis de CEPA.
Esto resulta particularmente significativo porque se trata de instrumentos utilizados habitualmente para financiar consumo y gastos cotidianos.
El deterioro también coincide con una creciente utilización de canales de crédito alternativos. Mientras el número total de deudores aumentó, la cantidad de personas con deudas bancarias disminuyó y las billeteras virtuales ganaron participación.
Una discusión que enfrenta dos explicaciones
La interpretación del Gobierno coloca el foco en las decisiones individuales de los consumidores, el uso del crédito y la falta de previsión financiera.
Milei viene sosteniendo que el Estado no debería asumir la responsabilidad por las deudas contraídas entre particulares y entidades financieras. En esa misma línea, el ministro de Economía, Luis Caputo, calificó anteriormente la situación como un problema entre privados y reconoció que algunas tasas pueden resultar abusivas.
Del otro lado, las organizaciones y economistas que cuestionan la política económica oficial ponen el acento en la evolución de los salarios, el empleo, el costo de vida y el acceso al crédito como factores que pueden llevar a los hogares a financiar gastos que antes podían afrontar con sus ingresos.
El contraste es central: mientras el Gobierno apunta a las decisiones de los deudores, los datos muestran un crecimiento simultáneo de la mora en distintos canales de financiamiento.
¿Los televisores explican la crisis de endeudamiento?
La afirmación presidencial abre una discusión que excede el consumo de electrodomésticos.
Los datos muestran que el endeudamiento familiar involucra a millones de personas, distintos tipos de crédito y tanto bancos como billeteras virtuales.
Por eso, la cuestión de fondo pasa por determinar qué proporción de la mora puede atribuirse a consumos extraordinarios y cuánto responde a una pérdida sostenida de capacidad de pago.
El debate continuará mientras las familias enfrenten mayores dificultades para cumplir sus obligaciones y la morosidad siga creciendo.
En definitiva, el dato más difícil de relativizar es el tamaño del fenómeno: casi 6 millones de personas estaban en mora en junio, según los datos analizados por CEPA. La explicación política de sus causas queda ahora en el centro de la discusión económica.