En la Universidad Yeshiva, el mandatario argentino alineó al país con el eje EE.UU.-Israel, calificó a Irán como responsable de los atentados a la AMIA y la Embajada, y auguró la “liberación” de Cuba y Venezuela. Las declaraciones reconfiguran la posición histórica de Argentina en Medio Oriente.
NUEVA YORK — En un discurso que marca un quiebre en la tradición diplomática argentina, el presidente Javier Milei se autoproclamó este lunes como “el presidente más sionista del mundo” durante una disertación en la Universidad Yeshiva de Nueva York, una de las principales casas de estudio judías de Estados Unidos. Ante un auditorio compuesto por estudiantes, rabinos y líderes comunitarios, el mandatario no solo reafirmó su alineamiento incondicional con Israel y Estados Unidos, sino que calificó explícitamente a Irán como “enemigo” de la Nación.
“Nos han metido dos bombas, una en la AMIA y otra en la Embajada de Israel. Por lo tanto, digamos, son nuestros enemigos”, sentenció Milei, en referencia a los atentados que marcaron a sangre y fuego la historia argentina en 1992 y 1994, aún impunes y con causas judiciales abiertas que señalan la presunta responsabilidad iraní.
El tablero global según Milei
Acompañado por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y el canciller Pablo Quirno, el jefe de Estado argentino trazó un mapa geopolítico donde los bloques aparecen claramente delineados: del lado occidental, Estados Unidos e Israel; del otro, Irán y sus “aliados” regionales. La ocasión no fue casual: Milei recibirá esta semana el premio “Guerrero por la Verdad” de la Fundación Algemeiner, en una gala que tradicionalmente reconoce a figuras comprometidas con la causa judía y la lucha contra el antisemitismo.
“Trump ha cerrado ocho conflictos, ha trabajado de manera conjunta con Israel y hoy se ve con claridad lo que pasó en Venezuela, se ve con claridad lo que está pasando en Irán. Por ende, no tengo ninguna duda que Estados Unidos e Israel saldrán victoriosos de esta situación”, afirmó, en un encendido respaldo al liderazgo del expresidente estadounidense y actual candidato republicano.
La extensión regional del conflicto
El discurso de Milei escaló rápidamente a dimensiones continentales. El presidente vinculó la situación en Medio Oriente con la política regional y lanzó advertencias directas a gobiernos con los que Argentina mantiene relaciones diplomáticas:
“Será coronado finalmente, no solo con la paz en Ucrania y Rusia, sino que la frutilla del postre va a ser que Cuba definitivamente será libre y tendremos al final un mundo mucho mejor donde todos los comunistas”, expresó, en una declaración que tensa los vínculos con La Habana y Caracas, a cuyos gobiernos acusó de “expandir el terror” mediante redes de financiamiento.
Implicancias para la política exterior argentina
Analistas consultados advierten que estas declaraciones trascienden el terreno simbólico y podrían tener consecuencias concretas. Argentina mantiene históricamente una posición de no alineamiento automático en conflictos de Medio Oriente, privilegiando la búsqueda de consensos multilaterales. La calificación explícita de Irán como “enemigo” coloca al país en una posición incómoda en foros internacionales como Naciones Unidas, donde las relaciones diplomáticas con Teherán, aunque tensas, no han sido formalmente rotas.
El canciller Quirno, presente en el evento, no realizó declaraciones posteriormente, pero fuentes de la comitiva señalaron que “las palabras del presidente reflejan la convicción personal y política del nuevo rumbo argentino en materia de alianzas estratégicas”.
“Maquiavelo ha muerto”
En su alocución, Milei también dedicó pasajes a su filosofía de gobierno: “No vale todo por ganar un voto. Maquiavelo ha muerto y es momento de enterrarlo”, sostuvo, en una frase que busca marcar distancia de la realpolitik tradicional. Además, reiteró su conocida postura sobre el sistema tributario al afirmar que “los impuestos son un robo”, generando aplausos entre los estudiantes.
La visita a la Universidad Yeshiva forma parte de una agenda neoyorquina que incluye reuniones con inversores y líderes de la comunidad judía, en lo que el oficialismo presenta como una consolidación de alianzas estratégicas clave para el modelo económico y político que impulsa Milei.