El Gobierno justificó la medida inédita por “seguridad nacional” tras un caso de espionaje, pero FOPEA alerta sobre un “blindaje político”. El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, es investigado por presunto enriquecimiento ilícito.
Buenos Aires – El presidente Javier Milei ordenó el cierre de la sala de periodistas de la Casa Rosada y restringió el acceso a todos los acreditados, una medida sin precedentes que profundiza el enfrentamiento del Gobierno con la prensa.
La decisión oficial, anunciada bajo argumentos de “seguridad nacional” y vinculada a una denuncia por presunto espionaje contra cronistas de Todo Noticias, carece de una resolución judicial firme que la respalde. Organizaciones como el Foro de Periodismo Argentino (FOPEA) ya calificaron la restricción como “de extrema gravedad institucional”.
El blindaje informativo ocurre en paralelo al estallido de múltiples causas de corrupción que golpean al oficialismo. El principal foco está puesto en el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, investigado por presunto enriquecimiento ilícito: la Justicia analiza gastos en efectivo por miles de dólares en viajes de lujo, inconsistencias patrimoniales y movimientos financieros incompatibles con sus ingresos declarados.
Lejos de tomar distancia, Milei y su hermana, Karina Milei, cerraron filas en defensa de Adorni y desestimaron las denuncias como “basura mediática”. Esa postura tensiona el discurso anticorrupción del propio Presidente, mientras se multiplican otros casos que involucran desde presuntas irregularidades en compras públicas hasta investigaciones por patrimonio no declarado de funcionarios como Carlos Frugoni.
Para FOPEA, la clausura de la sala de prensa “rompe las condiciones básicas para la cobertura del Poder Ejecutivo” y limita la capacidad de la sociedad de controlar a sus gobernantes. La escalada contra los medios, en uno de los momentos más críticos del Gobierno, refuerza las dudas sobre la transparencia y el acceso a la información pública en la Argentina actual.