El exlegislador libertario rompió el silencio y apuntó contra el Presidente por mantener al vocero tras las denuncias patrimoniales: “Erosiona la palabra y rompe el contrato electoral”
Buenos Aires – La interna de La Libertad Avanza estalló en público. El exlegislador y referente fundacional del espacio, Ramiro Marra, le envió una carta abierta al presidente Javier Milei en la que le exige la renuncia inmediata de Manuel Adorni como jefe de Gabinete, en medio del escándalo judicial por las denuncias de presunta omisión maliciosa y ocultamiento de bienes en sus declaraciones juradas.
El texto, de tono demoledor, marca un quiebre histórico en el núcleo duro que acompañó a Milei desde sus inicios en la política porteña. Marra no solo cuestiona la continuidad del vocero, sino que también le recuerda al Presidente que el proyecto “no le pertenece” y que sostener a Adorni implica un costo político que ya está erosionando la credibilidad de toda la gestión.
“Hay una situación que usted conoce mejor que nadie y que no necesito nombrar. Una situación que viene desgastando al gobierno desde hace meses: ocupa la agenda, tapa los logros y erosiona lo más valioso que tiene este proyecto, que es la palabra”, advierte Marra en el primer párrafo de su misiva, en clara alusión al caso del portavoz presidencial.
El contrato electoral en juego
El exdirigente libertario fue contundente al señalar que los argentinos “no votaron solamente números” sino “la promesa de terminar con los privilegios, con los acomodos y con la idea de que hay funcionarios que están por encima del resto”. Y sentenció: “Ese fue el contrato. Y ese contrato hoy se está poniendo en duda”.
Marra introdujo además un límite explícito al liderazgo de Milei, algo inédito en la relación entre el Presidente y sus colaboradores más cercanos. “Este proyecto no es suyo. No le pertenece a una persona, ni a una familia, ni a un círculo de confianza. Este proyecto es de la enorme mayoría de los argentinos que decidimos, democráticamente y en las urnas, dejar atrás décadas de malos hábitos”, escribió.
Y agregó: “Usted es el representante de ese cambio y el principal responsable de cuidarlo. Pero no es su dueño. Y cuidarlo, muchas veces, significa tomar decisiones que duelen”.
El pedido de renuncia fue explícito y sin rodeos: “Le pido que tome la decisión que corresponde. La que cuida el modelo, la que protege la palabra empeñada y la que le devuelve al gobierno la fuerza moral que le dieron los argentinos”.
Una fractura que expone al oficialismo
La carta abierta de Marra no es un gesto aislado. Se inscribe en una tensión creciente dentro del espacio libertario, donde las diferencias metodológicas y éticas comienzan a aflorar a medida que el gobierno enfrenta sus primeras crisis de gestión.
El exlegislador golpea justo en el punto más sensible del relato oficialista: la pretensión de superioridad moral frente a “la casta”. Al recordarle a Milei que “no es el dueño” del proyecto, Marra invierte el argumento presidencial y coloca al jefe de Estado en la misma vereda de los políticos tradicionales que protegen a sus funcionarios pese a las sospechas.
La continuidad de Adorni, en este escenario, se convierte en un test de fuego para el Presidente. Sostener al vocero implicará asumir un costo de “fuego amigo” que podría profundizar la percepción de corporativismo dentro del propio espacio libertario. Desplazarlo, en cambio, significaría reconocer un error en la designación y ceder ante la presión interna.
Milei, que hasta ahora había mantenido un silencio público sobre el caso, deberá resolver una encrucijada que ya no es solo judicial, sino también política y simbólica.