1 octubre, 2022

Paralelo/54

Portal de noticias online

Malvinas | Llorente y Lufrano describieron la censura en los medios públicos durante la guerra

La presidenta de Télam, Bernarda Llorente, y su par de Radio y Televisión Argentina (RTA), Rosario Lufrano, participaron hoy del ciclo de charlas “Malvinas nos une” emitido por la TV Pública, en la que describieron la censura que hubo por parte de la dictadura cívico-militar en los medios que conducen y también hablaron sobre el rol de los medios privados que se vieron beneficiados por el “factor económico” para “reproducir con creces” la órdenes que recibían.


“Esta situación de normalidad (que se mostraba sobre las Islas Malvinas) y las pautas que da la dictadura son reproducidas con creces por medios privados, que lo hacen para sostener ideológicamente ese proyecto pero también hay un factor económico. Primicia significaba dinero, aumenta muchísimo el tiraje, el rating y empieza la maquinaria periodística que hoy conocemos en un periodismo basura que también tiene sus propias lógicas y se reproduce”, explicó Llorente en la charla “El que no salta. Medios, censura y autocensura”, transmitida por la TV Pública.

Por su parte, Lufrano destacó que al tratarse de una dictadura “había una comunicación unilateral” en la que los medios “estaban todos en manos del Estado, había solo tres radios privadas y el resto recibía órdenes”, mientras recordó el Comunicado N°19 de la junta militar del 24 de marzo de 1976, que recluía con una pena de diez años a quien “difundiere, divulgare o propagare noticias, comunicados o imágenes, con el propósito de perturbar, perjudicar o desprestigiar las actividades de las Fuerzas Armadas”.

Además, Llorente precisó que la junta militar había dispuesto que los únicos medios que tenían corresponsalía en las Islas Malvinas fueran “Télam y ATC (canal 7)” pero que igualmente “no les dejaban sacar determinadas imágenes” y que la información que se producía tenía como destino un Comando Mayor Conjunto en el que si recibían “200 fotos de Télam le daban dos o tres” solamente.

“¿Qué pasaba con el resto de las fotos? Nosotros siempre hemos visto a la dictadura en su faceta más genocida pero también hay una faceta muy importante que es la corrupta. Por qué no van a vender fotos si vendían los bienes de los desaparecidos? En la ex ESMA estaban los prisioneros y arriba sus bienes, esto también pasaba en la guerra”, añadió.

Asimismo, comentó que durante el conflicto bélico se llegaron a “inventar dos o tres agencias de noticias” que eran en realidad “servicios de inteligencia” que se encargaron de vender fotos a medios internacionales y locales.

“Había material sobre el cual Télam y ATC no tenían ningún control. Se llegó a vender una visita a la TV estadounidense a 300 mil dólares. El mundo estaba ávido de consumir esas noticias y ese material”, explicó la politóloga y presidenta de la agencia de noticias.

Consultada por el proceso de censura en la televisión pública, Lufrano explicó que “había un sistema de postas” en el que “se miraba todo lo que se grababa y se decidía ahí que es lo que llegaba a Buenos Aires y se emitía”.

“Cuando hablo de postas, hablo de filtración, y hablo de censura de ese material”, añadió, a la vez que explicó que en “todos los medios” se hablaba “solamente de Malvinas para ocultar lo que pasaba en el resto del país”, en referencia a los problemas económicos, políticos y sociales que se vivían en la época.

“La estrategia ha sido siempre la misma, no es una cosa especial armada para la guerra. Respecto de los desaparecidos, los militares decían que estaban ‘vivitos y coleando’ en Europa, paseando por París. Había una máquina armada para ocultar todo lo que ocurría en Argentina, a través de la censura, la desinformación y el armado de fotos”, completó.

Llorente y Lufrano estuvieron acompañadas en el encuentro por el subdirector ejecutivo de Radio Nacional Buenos Aires, Gustavo Campana; la doctora en Ciencias Sociales especializada en fotoperiodismo Cora Gamarnik y la integrante de la Secretaría de Malvinas, Antártida y Atlántico Sur Camila Bonetti.

Luego de recordar la historia de un soldado de Malvinas y de contextualizar sobre la tortura a la que muchos fueron sometidos por los oficiales argentinos, Campana reflexionó que el hecho de que se haya tomado contacto con ese tipo de historias recién en la actualidad y no hacia “fines del 82 o principios del 83” es “lo más parecido a no haber visto el Juicio a las Juntas en directo, todas las tardes, a través de los medios públicos en toda la Argentina”.

Cora Gamarnik reconoció “la tarea del Centro de Excombatientes de la Plata que sigue insistiendo en la necesidad de juzgar a los propios militares que torturaron a los soldados argentinos”.

En la misma línea, la investigadora del Instituto Gino Germani, que mostró durante el encuentro varias operaciones realizadas en las ediciones de los diarios y revistas de la época, advirtió sobre “la incomodad que siempre genera Malvinas” y planteó que todavía “falta mucho para pensar y seguir investigando y no sólo cuando se cumplen los 40 años”.

Por otro lado, Bonetti destacó el cambio que hubo “en la política exterior” a partir del 2000 que repercutió en un “cambio de los medios” en el tratamiento de Malvinas, y destacó cómo la causa por las islas “tiene gran presencia en el pueblo argentino”, pero aún más en la “Patagonia”.

Luego de recordar que se instaló en la Radio de Río Grande un transmisor que permitió que la vigilia que se realizó el 1 de abril “llegue a Malvinas” siendo la “primera radio bicontinental”, la presidenta de RTA afirmó que “tenemos el deber como medio público de hacer esto, no lo hacemos por obligación sino porque lo sentimos”.

Por su parte, Llorente instó a “mirar Malvinas con proyección” porque “no es el pasado sino el futuro” y esa es “una de las cosas que tienen que entender los argentinos”.

Fuente: Télam


About Post Author