La pobreza bajó al 28,2% en Argentina, pero persisten dudas sobre la sostenibilidad del modelo económico

El dato del INDEC muestra una caída respecto a 2023, pero la indigencia no cede y especialistas advierten que la mejora es coyuntural, con presión de tarifas, inflación y pérdida de poder adquisitivo.


La pobreza en la Argentina se ubicó en el 28,2% durante el segundo semestre de 2025, según datos oficiales del INDEC, lo que marca una baja respecto a períodos anteriores. Sin embargo, el dato abrió un nuevo frente de debate sobre la solidez de esa mejora en un contexto económico atravesado por ajuste fiscal, suba de tarifas y deterioro del ingreso real.

El indicador representa una caída de 3,4 puntos porcentuales frente al semestre previo. No obstante, la indigencia se mantuvo en 6,3%, sin variaciones significativas, lo que evidencia que el segmento más vulnerable de la población no logró mejorar su situación.

De acuerdo con el informe, la reducción de la pobreza se explica en parte por una mejora relativa de los ingresos frente al costo de las canastas básicas. Durante el período medido, los ingresos crecieron por encima de la Canasta Básica Alimentaria y la Canasta Básica Total, generando un alivio estadístico. Sin embargo, esta dinámica comenzó a revertirse en los últimos meses, con una nueva presión de precios en alimentos y servicios.

En este contexto, economistas advierten que la mejora no responde a una recuperación estructural, sino a factores transitorios vinculados a la desaceleración inflacionaria tras el pico registrado en 2023. La estabilidad del núcleo de indigencia refuerza esa lectura y expone límites en la capacidad de mejora sostenida.

El escenario se complejiza por el impacto del programa económico impulsado por el gobierno de Javier Milei, que incluye reducción del gasto público, quita de subsidios y recomposición de tarifas. Estas medidas incrementaron el peso de los servicios en el ingreso de los hogares, mientras que en varios sectores los salarios continúan rezagados frente a la inflación.

A esto se suma un contexto de menor actividad económica en rubros clave como la industria, el comercio y la construcción, que impacta en el empleo y limita la capacidad de recuperación de ingresos.

Desde el Gobierno destacan la baja del indicador y la vinculan a su programa económico. Sin embargo, especialistas señalan que la comparación con el cierre de 2023 —cuando la pobreza había escalado por encima del 40%— también influye en la magnitud de la mejora actual.

Con este panorama, el dato del 28,2% aparece más como una foto de corto plazo que como una tendencia consolidada. La evolución de los ingresos, el comportamiento de la inflación y el impacto de las tarifas serán variables determinantes para definir si la pobreza continúa descendiendo o retoma una senda alcista en los próximos meses.

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