Frente al 2.9% de enero, el Ministro de Economía y el Presidente ofrecieron una explicación técnica que contrasta con la percepción ciudadana. La estrategia busca mantener la narrativa del control, aunque los datos muestran un núcleo inflacionario persistente y una brecha creciente en servicios.
En una coreografía política calculada, el ministro de Economía, Luis Caputo, y el presidente Javier Milei salieron al ruedo para dar su versión sobre un dato incómodo: la inflación de enero fue del 2.9%, interrumpiendo la tendencia a la baja de meses anteriores. Lejos de un tono de autocrítica, Caputo atribuyó el resultado a un complejo “reacomodamiento de precios relativos”, un término técnico que busca enmarcar el aumento dentro de una transición ordenada hacia una “economía normal”. Milei, por su parte, replicó el mensaje en sus redes, cerrando filas en torno al relato oficial mientras las dudas sobre el rumbo inflacionario crecen en el mercado y en la calle.
La Explicación Técnica vs. la Realidad del Bolsillo
En un extenso hilo en redes sociales, Caputo desarrolló el marco teórico detrás de su diagnóstico. Argumentó que la economía heredó una “fuerte caída en la demanda de dinero” y un proceso de dolarización masiva previo a las elecciones, lo que condicionó la dinámica de precios. Según el ministro, los tres pilares del plan –equilibrio fiscal, control de la emisión monetaria y recapitalización del BCRA– sentarán las bases para que la inflación converja a “niveles internacionales”, un logro que, aseguró, no ocurría hace décadas.
Sin embargo, esta explicación choca con la desagregación del dato del INDEC. Más allá del 2.9% general, preocupa la persistencia del índice núcleo (2.6%), que excluye productos estacionales y tarifas, y la explosiva suba de los precios estacionales (5.7%), donde se ubican frutas y verduras. Además, la brecha interanual entre bienes (28.1%) y servicios (42.1%) se amplía, mostrando una presión inflacionaria que se está trasladando con fuerza a actividades como educación, salud y esparcimiento, que representan un gasto ineludible para las familias.
El Respaldo Político y la Sombra de la Incertidumbre
El inmediato respaldo público de Milei a Caputo no es un gesto menor. Indica que, al menos por ahora, la Casa Rosada apuesta a blindar la estrategia económica y a su principal responsable, evitando fisuras visibles. Este respaldo actúa como un mensaje de estabilidad interna hacia el mercado y la oposición, pero también expone al Presidente: la credibilidad de su propia gestión queda atada al éxito o fracaso del diagnóstico de “reacomodamiento”.
El problema central del relato oficial es el tiempo. La teoría económica señala que los “reacomodamientos” son procesos transitorios. Si los próximos meses muestran que la inflación núcleo se estanca o repunta, el término “reacomodamiento” comenzará a leerse como un eufemismo para una inflación enquistada. Mientras tanto, para la ciudadanía, la discusión semántica importa poco frente a la contundencia de los precios en góndolas y facturas. La batalla por el relato económico acaba de entrar en su fase más crítica, donde los datos de febrero y marzo serán los jueces definitivos.