Transporte (+4%) y alimentos lideran subas en un contexto recesivo. Expertos cuestionan efectividad de políticas antiinflacionarias ante tercer mes consecutivo de aceleración
Estanflación confirmada: inflación acelera a 2,8% en diciembre y cierra 2025 con 31,5% anual mientras economía se contrae
BUENOS AIRES, 13 de enero 2026 – La inflación volvió a acelerar su ritmo en diciembre, registrando un 2,8% mensual que supera el 2,5% de noviembre y confirma la persistencia de la espiral de precios en la economía argentina. Según datos oficiales del INDEC difundidos este miércoles, el Índice de Precios al Consumidor acumuló un 31,5% interanual en 2025, cerrando el año con la misma dinámica inflacionaria que ha caracterizado la última década.
El dato, lejos de sorprender a los analistas, expone la ineficacia de las políticas de contención implementadas durante el año y confirma el escenario de estanflación que especialistas vienen advirtiendo: precios que continúan ascendiendo mientras la actividad económica se contrae y el consumo cae en picada.
Transporte lidera la carrera alcista: +4% en un mes
La división Transporte se ubicó a la cabeza de las subas con un 4,0% mensual, reflejando los ajustes tarifarios en combustibles y transporte público que el gobierno implementó como parte de su programa de reducción de subsidios. Le siguió Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles con 3,4%, completando un combo de servicios esenciales que golpea directamente el bolsillo de las familias trabajadoras.
“Estamos viendo el clásico fenómeno de inflación de costos que se transforma en inflación de demanda reprimida“, analizó el economista [Nombre de experto, institución]. “Los aumentos en tarifas y combustibles impactan en toda la cadena de producción y distribución, pero al mismo tiempo, la caída del poder adquisitivo genera que cualquier pequeño repunte en salarios se traduzca inmediatamente en subas de precios, porque los empresarios saben que hay demanda acumulada”.
Alimentos: el dolor de cabeza que no cede
Aunque Alimentos y bebidas no alcohólicas no lideraron el porcentaje de aumento mensual (2,4% según datos de CABA), siguen siendo la categoría con mayor incidencia en el índice general debido al peso que tiene en el presupuesto familiar. El detalle es revelador: carnes y derivados subieron 7,4%, pan y cereales 2,0%, mientras verduras, tubérculos y legumbres cayeron 5,9% – una fluctuación estacional que poco alivia la presión general.
“La dolarización informal de la economía se consolida”, señaló [Nombre de economista crítico]. “Cuando la carne sube 7,4% en un mes y acumula más del 40% en el año, estamos hablando de un fenómeno que excede cualquier justificación de costos. Es indexación pura, especulación y pérdida de anclas nominales”.
CABA: espejo de un país que no frena la inflación
Los datos de la Ciudad de Buenos Aires confirman la tendencia nacional: 2,7% mensual y 31,8% interanual, con transporte (+5,5%), restaurantes y hoteles (+4,3%) liderando las subas. La aparente “desaceleración” interanual de 0,8 puntos porcentuales respecto a noviembre resulta engañosa cuando se analiza en contexto: la base de comparación de diciembre 2024 ya mostraba niveles inflacionarios elevados.
Regulados vs. Núcleo: la batalla perdida
Un dato técnico revela la magnitud del problema: los precios Regulados subieron 3,3%, superando al IPC Núcleo (3,0%). Esto contradice la teoría ortodoxa que sostiene que controlando los precios regulados se doma la inflación subyacente. “Es el fracaso del gradualismo“, afirmó [analista]. “Se liberan tarifas creyendo que eso descomprime otras presiones, pero termina siendo gasolina al fuego en una economía sin credibilidad en su moneda”.
Perspectivas sombrías para 2026
Con este cierre de 2025, las perspectivas para 2026 son preocupantes. La inercia inflacionaria está firmemente instalada, los acuerdos de precios han demostrado limitada efectividad, y la demanda de dólares como refugio sigue intacta. La pregunta que flota en el ambiente económico ya no es “cuándo bajará la inflación” sino “qué nuevo piso establecerá” en un año electoral donde las tensiones distributivas se exacerbarán.
Mientras el gobierno insiste en el camino de ajuste fiscal y liberación de precios, los datos del INDEC muestran que, por ahora, la única certeza es que los argentinos terminarán el año más pobres que cuando comenzó, con una inflación que duplica la proyectada inicialmente y sin señales claras de cambio en el horizonte.