El análisis del CEPA advierte que, sin una emisión de Bonares, el Tesoro podría necesitar comprar USD 12.500 millones al BCRA para afrontar pagos. La estrategia dependerá del acceso a financiamiento y de que se sostenga la demanda de pesos.
El Centro de Economía Política Argentina (CEPA) advierte que el Gobierno podría necesitar comprarle al Banco Central unos USD 12.500 millones durante 2027 para afrontar pagos de deuda, si no logra colocar bonos en dólares en el mercado local. El cálculo forma parte de un análisis que también señala riesgos por la suba de las tasas internacionales, la falta de acceso al crédito y la posibilidad de que caiga la demanda de pesos.
El informe sostiene que el programa financiero perdió una de sus fuentes previstas: la colocación de Bonares. En ese escenario, el Gobierno debería cubrir el faltante con otras alternativas, como préstamos, refinanciamiento de compromisos con organismos internacionales o compras de dólares al BCRA financiadas con deuda en pesos.
La advertencia central del CEPA es que estas opciones no resuelven por sí solas el problema: dependen de condiciones financieras y políticas que pueden cambiar. Además, el paso del tiempo podría acentuar las presiones sobre el programa.
De dónde surge el faltante
El análisis estima que el programa financiero ya contemplaba compras del Tesoro al BCRA por USD 4.900 millones en 2027. A ese monto se sumarían casi USD 5.000 millones que, según el informe, dejarían de ingresar si no se emiten Bonares.
El CEPA también calcula pagos netos a organismos internacionales por unos USD 4.000 millones durante 2027, incluidos USD 2.700 millones al Fondo Monetario Internacional. Para la entidad, un eventual refinanciamiento de los compromisos con el FMI podría funcionar como una vía de financiamiento, aunque no asegura que alcance para cubrir el conjunto de las necesidades.
En el caso de otros organismos, el análisis señala pagos netos por USD 362 millones a la Corporación Andina de Fomento y USD 1.500 millones bajo el rubro “Otros préstamos”. Esos montos serían parcialmente compensados por desembolsos del Banco Interamericano de Desarrollo, el Banco Mundial y FONPLATA.
La capacidad del Banco Central
El informe plantea que el Tesoro podría recurrir a las reservas del BCRA para conseguir los dólares necesarios. Para dimensionar esa alternativa, el CEPA toma como referencia USD 25.000 millones en divisas líquidas, de los cuales USD 15.000 millones corresponderían a encajes de depósitos.
También incluye vencimientos de BOPREAL por USD 1.800 millones en abril de 2027, netos de las tenencias del Tesoro. Luego de descontar los encajes y ese pago, el análisis estima que quedarían unos USD 8.200 millones disponibles, sin contar futuras compras de divisas.
Al sumar las compras ya contempladas, los casi USD 5.000 millones asociados a los Bonares que no se emitirían y el menor saldo previsto en la cuenta del Tesoro, el CEPA calcula que el Gobierno podría necesitar comprar al BCRA USD 12.500 millones en 2027.
Una estrategia que depende de los pesos
Para adquirir dólares, el Tesoro debe entregar pesos al Banco Central. Por eso, si la emisión de bonos en dólares no se concreta, una alternativa sería conseguir más financiamiento en moneda local y utilizarlo para comprar divisas.
El análisis estima que USD 12.500 millones equivaldrían a unos $20 billones. Al mismo tiempo, calcula vencimientos de deuda en pesos con el sector privado por alrededor de $100 billones hasta octubre de 2027.
El Tesoro contaría, según el informe, con $8 billones en su cuenta y podría recibir en abril de 2027 unos $7 billones por utilidades del BCRA. A eso se sumarían el superávit fiscal y nuevas colocaciones de deuda en pesos.
Pero el esquema requiere que los inversores sigan demandando instrumentos en moneda local y que el Gobierno logre refinanciar los vencimientos. Si cae la demanda de pesos o las licitaciones no alcanzan una renovación completa, esos fondos podrían tener que destinarse a cancelar deuda en pesos en lugar de comprar dólares.
Los riesgos externos
El CEPA advierte que las condiciones internacionales también pueden dificultar el financiamiento argentino. En su análisis, vincula la suba de las tasas globales con el encarecimiento del crédito y una posible desaceleración de la actividad mundial.
El informe cita tasas a diez años de 5,34% en Estados Unidos, 3,1% en Japón, 5,45% en el Reino Unido y 4,85% en Francia. También señala que, desde julio, la tasa estadounidense habría subido 1 punto porcentual y la francesa, 1,2 puntos.
Para Argentina, un escenario de tasas altas y menor crecimiento global podría restringir aún más el acceso al crédito y afectar la actividad. El análisis sostiene que la eventual mejora del tipo de cambio brasileño podría dar algo de margen al Banco Central para comprar divisas, pero advierte que ese efecto positivo convive con riesgos sobre la economía mundial y la situación local.
El tiempo como factor de presión
El CEPA concluye que la estrategia financiera depende de varias condiciones simultáneas: conseguir nuevas fuentes de dólares, sostener la demanda de pesos y refinanciar los vencimientos en moneda local. Si alguna de ellas falla, el Tesoro podría tener menos margen para atender sus compromisos.
Por eso, el “hueco” de 2027 no se limita al monto que falta cubrir. También incluye el desafío de conseguir financiamiento sin profundizar las tensiones cambiarias, financieras y de actividad. Según el análisis, mientras persistan la incertidumbre externa y las dificultades para acceder al crédito, el paso del tiempo jugará en contra del Gobierno.