A través de la Resolución 172/2026, el Ministerio de Economía que conduce Luis Caputo levantó los aranceles antidumping que protegían al sector. La medida impacta directamente en Aluar y ocurre días después del cierre de Fate.
En un contexto de creciente confrontación con el empresariado nacional, el Gobierno de Javier Milei oficializó este jueves la eliminación de las restricciones antidumping que gravaban la importación de aluminio proveniente de China. La decisión, adoptada por el Ministerio de Economía a cargo de Luis Caputo, representa un duro golpe para Aluar, la principal productora del sector, y enciende las alarmas sobre el futuro de la industria local frente a la competencia externa .
La medida se formalizó a través de la Resolución 172/2026 publicada en el Boletín Oficial, que dispone el cierre del examen por expiración de plazo sobre la sanción que regía desde 2020. Dicha normativa, establecida durante la gestión anterior, imponía un arancel del 28% sobre el valor FOB de determinadas hojas de aluminio chinas para contrarrestar maniobras de dumping y el ingreso de stock a precios artificialmente bajos.
Con el vencimiento del plazo de cinco años, la administración libertaria optó por no prorrogar la medida, levantando así el “tapón” que protegía al mercado interno. Esta apertura comercial, uno de los ejes del programa económico oficial, habilita el ingreso del aluminio del gigante asiático sin el recargo que hasta ahora encarecía su comercialización en el país .
La sombra del conflicto por Fate
La decisión adquiere una relevancia política mayúscula al producirse apenas días después del cierre de Fate, la histórica fábrica de neumáticos del Grupo Madanes, que también controla Aluar. El desenlace de la planta de neumáticos, en plena discusión por la reforma laboral, generó un fuerte ruido político y expuso las tensiones entre la Casa Rosada y ciertos sectores industriales.
En los pasillos del poder, la eliminación del antidumping es interpretada como un mensaje directo del oficialismo hacia el holding empresario, en un contexto donde el presidente Milei ha cuestionado en redes sociales a las industrias que, según su visión, no resisten la competencia externa .
Exportaciones en jaque y tensión con EE.UU.
Más allá de la pulseada política, el malestar crece en el sector industrial por la pérdida de competitividad. Aluar, que orienta gran parte de su producción a mercados externos como Estados Unidos, enfrenta un doble frente. Por un lado, un tipo de cambio considerado “bajo” y el encarecimiento de los costos internos complican la ecuación exportadora. Por otro, el Gobierno no ha logrado destrabar con la Casa Blanca un cupo para exportar aluminio y acero argentino sin aranceles, una negociación clave que permanece en “stand by”.
De esta manera, mientras la administración nacional profundiza su política de apertura comercial, las decisiones oficiales impactan de lleno en uno de los complejos industriales más relevantes del país, en un clima de tensión que combina lo comercial, lo político y lo gremial .