El dueño de Mercado Libre denunció a la plataforma china por publicidad engañosa, contradiciendo su prédica libertaria. Las compras argentinas en sitios asiáticos crecieron 292% este año.
Marcos Galperín contradice su discurso libertario y pide al Estado que proteja a Mercado Libre de Temu
En una movida que expone las contradicciones entre el discurso y la práctica empresarial, Marcos Galperín, fundador y principal accionista de Mercado Libre, solicitó formalmente al Gobierno nacional que intervenga para limitar el avance de la plataforma china Temu en el mercado argentino. El pedido resulta paradójico considerando su habitual defensa de la libertad de mercado y las críticas a la regulación estatal.
La empresa presentó una denuncia ante la Secretaría de Comercio —a cargo de Pablo Lavigne y bajo la órbita del Ministerio de Economía— argumentando que Temu realiza publicidad engañosa al ofrecer descuentos de entre el 80% y 100% que, según Mercado Libre, no serían reales porque requieren condiciones no informadas claramente al consumidor.
El Estado hace lugar al pedido corporativo
Frente al reclamo de la empresa local, la Secretaría de Comercio dispuso una medida preventiva que obliga a Temu a retirar esos mensajes promocionales tanto en sus canales digitales como en los de terceros. Esta decisión marca un giro interesante: un gobierno que profesa el liberalismo económico accede a intervenir a pedido de un actor dominante del mercado.
Sin embargo, la respuesta de la compañía asiática fue inmediata. Temu recurrió a la Justicia para suspender la resolución oficial, iniciando un pulso legal que podría extenderse por meses y que refleja la batalla por el creciente mercado del e-commerce argentino.
Cifras que explican la preocupación
El temor de Mercado Libre tiene base en números concretos. Según un informe de la consultora Abeceb, las compras de argentinos en plataformas como Temu y Shein alcanzaron los 789 millones de dólares hasta noviembre de 2025, con un crecimiento interanual de casi 292%. Este explosivo avance representa el desafío más serio para el dominio de Mercado Libre en años.
Lo curioso del caso es la evolución en el discurso de Galperín. En noviembre pasado, públicamente minimizaba la amenaza: “No nos preocupa la competencia china”, declaró, asegurando que su empresa podía enfrentarlos como lo hace en otros mercados de la región. En paralelo, sin embargo, ya avanzaba con la denuncia administrativa que buscaba una intervención regulatoria.
La paradoja del libertario que pide proteccionismo
Esta situación presenta una evidente contradicción ideológica. Mientras desde el sector empresarial vinculado a Galperín se suele criticar la regulación estatal y promover la competencia sin restricciones, cuando esa competencia llega de jugadores globales con modelos agresivos, el primer recurso es acudir al Estado en busca de protección.
El caso plantea un debate más amplio sobre las reglas de juego en la economía digital: ¿debe el Estado regular las prácticas promocionales de plataformas internacionales? ¿O se trata de una estrategia de un actor consolidado para dificultar el ingreso de nuevos competidores?
Con el conflicto ahora en sede judicial, la batalla entre el gigante local y las plataformas chinas promete intensificarse, dejando al descubierto las tensiones entre la retórica de libre mercado y los intereses comerciales concretos.