Un informe del organismo elogia el superávit fiscal, aunque admite que parte se logra pagándole al propio Fondo. Las recomendaciones tributarias: alivio para exportadores y bancos; más carga para asalariados, pymes y pequeños contribuyentes.
El Fondo Monetario Internacional aprobó la última revisión del acuerdo con Argentina y, entre elogios al ajuste fiscal, publicó una guía de reforma tributaria con una lógica clara: aliviar la presión sobre los sectores económicos concentrados y trasladarla hacia trabajadores, monotributistas y pequeñas empresas.
El documento, difundido dos días antes del 25 de mayo —casualidad o no, en vísperas de un aniversario patrio—, recomienda bajar las retenciones a las exportaciones agropecuarias y eliminar progresivamente el impuesto al cheque. En simultáneo, sugiere ampliar la base del impuesto a las Ganancias personales, reformar el monotributo para que los pequeños contribuyentes paguen más, y unificar la alícuota de Ganancias empresariales en un 30% —lo que implicaría subirles los impuestos a las pymes.
El superávit que el FMI elogia… pero con una nota al pie
El organismo proyecta para 2026 un superávit fiscal primario del 1,4% del PBI y califica el ajuste de los dos primeros años de gestión libertaria como “excepcionalmente grande”. Sin embargo, en la página 7 del informe, una nota al pie admite lo que el discurso oficial prefiere silenciar: parte de ese superávit se logra pagándole al propio FMI.
Cuando se incorporan los intereses capitalizados de la deuda, el resultado estructural se vuelve deficitario en casi 0,8% del PBI. Dicho de otro modo: sin los vencimientos con el Fondo, la foto fiscal sería menos feliz.
Lo que el FMI quiere bajar: impuestos para los más fuertes
El énfasis en la reducción apunta a dos tributos que afectan a los sectores más concentrados:
- Retenciones a la exportación (soja, trigo, maíz). El FMI estima que eliminarlas de forma gradual podría aumentar las exportaciones agrícolas un 10% y generar 5.000 millones de dólares anuales adicionales. El Gobierno ya presentó un cronograma de baja.
- Impuesto al cheque. Grava las transacciones financieras y recae principalmente en la banca y los grandes contribuyentes.
No hay en el documento una recomendación equivalente para reducir la carga sobre el consumo popular o los ingresos medios.
Lo que el FMI quiere subir: impuestos para trabajadores y pequeños contribuyentes
La lista de recomendaciones “para ampliar la recaudación” es más larga y más dolorosa para el bolsillo de la mayoría:
- Ganancias personales: el FMI propone que al menos el 20% de los trabajadores vuelva a pagar este impuesto, revirtiendo la reforma de 2023 que Milei votó a favor cuando era diputado. Acercar la presión fiscal al promedio regional.
- Monotributo: el informe advierte que su estructura actual “fragmenta” y desincentiva el crecimiento. Recomienda reformarlo para alinear las tasas con el régimen general. Traducido: los monotributistas deberían pagar más.
- Ganancias empresariales: tasa única cercana al 30%. Hoy una pyme paga 25% y una grande 35%. La unificación implica una suba para las pequeñas y medianas empresas —las que más empleo registrado generan en el país— y una baja para las grandes.
- IVA: revisar y reducir las exenciones actuales (muchas vinculadas al consumo popular). El informe menciona una compensación para hogares vulnerables, pero sin mecanismos concretos.
Lo que el FMI no propone: tocar los privilegios de los de arriba
Tan llamativo como lo que recomienda es lo que omite. El organismo no sugiere:
- Revertir la reducción del impuesto a los Bienes Personales que benefició a los patrimonios más altos.
- Modificar los regímenes especiales como el RIGI, que otorga exenciones fiscales de largo plazo a grandes proyectos extranjeros.
- Tocar las contribuciones patronales (porque, dice, deben encuadrarse en una reforma previsional integral).
Una reforma con dirección clara
El FMI estima que una reforma tributaria integral podría sumar ingresos equivalentes al 3,3% del PBI. Pero la distribución de esa carga no es neutral: pierden los asalariados, los monotributistas y las pymes; ganan los exportadores, los bancos y las grandes corporaciones.
El Gobierno se comprometió a presentar una propuesta formal antes de fin de 2026. Por ahora, el camino está marcado desde Washington.