Con 135 votos a favor y 115 en contra, la Cámara de Diputados dio media sanción al proyecto impulsado por el Gobierno. La sesión estuvo marcada por incidentes, acusaciones de “Banelco” y la promesa opositora de derogar la ley si vuelve al poder.
En una sesión extensa, con incidentes dentro del recinto y masivas movilizaciones en las calles durante el paro general convocado por la CGT, la Cámara de Diputados aprobó esta madrugada el proyecto de reforma laboral impulsado por el Poder Ejecutivo. La iniciativa recibió 135 votos afirmativos, 115 negativos y 0 abstenciones, y ahora regresará al Senado para su revisión final.
El oficialismo logró sostener los 26 títulos y 218 artículos del proyecto, blindando cada uno de los puntos en la votación en particular. La media sanción se dio en medio de un clima de fuerte confrontación política y denuncias cruzadas entre el oficialismo y la oposición.
El mapa de la votación
La iniciativa fue respaldada por La Libertad Avanza, el PRO, la UCR, el MID, Innovación Federal, Producción y Trabajo y bloques provinciales. También aportaron sus votos diputados alineados con gobernadores peronistas que facilitaron el quorum al inicio de la sesión.
En la vereda de enfrente, Unión por la Patria en pleno votó en contra, al igual que el Frente de Izquierda, la mayor parte de Provincias Unidas y los monobloques de Marcela Pagano, Natalia de la Sota y el puntano Jorge Fernández.
Incidentes y denuncias en el recinto
La sesión arrancó con polémica cuando el presidente de la Cámara, Martín Menem, intentó votar a mano alzada el plan de labor, lo que provocó la reacción furiosa de legisladores opositores. Germán Martínez, jefe del bloque de UxP, encabezó un grupo de diputados que se precipitó hacia el estrado para exigir que se rectificara la decisión.
En uno de los momentos más insólitos de la jornada, la diputada Florencia Carignano (UxP) apagó el micrófono mientras hablaba el oficialista Carlos Zapata, un hecho que podría tener consecuencias administrativas para la legisladora.
Además, la oposición denunció en reiteradas oportunidades que la sesión había perdido quorum, aunque el oficialismo logró sostenerla con la asistencia de Silvana Giudici y Luis Petri en la estrategia parlamentaria.
“Los chorros son los que dieron quorum”
Uno de los discursos más duros de la noche fue el de la diputada Vanesa Siley (UxP) , quien apuntó directamente contra los legisladores peronistas que facilitaron la sesión. “Los chorros son los que se sentaron en el medio y dieron quorum, esos son los que ustedes compran. A esta ley también la está atravesando una Banelco, pero lo lamentable es que se hace a la luz del día, con las cajas de las provincias”, disparó.
Horas antes, el diputado fueguino Jorge Araujo había calificado a esos mismos legisladores como “traidores como Judas, que entregan a los trabajadores”.
Posturas a favor y en contra
El oficialismo defendió la iniciativa como una herramienta para combatir la informalidad laboral. El diputado Lisandro Almirón (LLA) , presidente de la comisión de Trabajo, sostuvo que “el marco regulatorio actual no hace otra cosa que expulsar a las personas de la formalidad” y recordó que “el 55% de los trabajadores argentinos están en la informalidad”.
Desde la vereda opositora, Sergio Palazzo (UxP) advirtió que la aprobación de la ley desatará “una catarata de pedidos de inconstitucionalidad” y denunció que “detrás de la palabra modernización han contrabandeado un brutal retroceso histórico en los derechos de los trabajadores”.
Myriam Bregman (FIT) alertó sobre el impacto de género de la reforma, especialmente por la implementación del “banco de horas”, que a su juicio “pone en riesgo la jornada laboral con horarios establecidos e impide que los trabajadores puedan organizar sus vidas”.
El radical Lisandro Nieri respaldó el proyecto al afirmar que la ley actual “es vetusta y no les sirve a los trabajadores ni a los empresarios porque el costo laboral es muy alto”. En cambio, su compañero de bloque Martín Lousteau sostuvo que “Argentina necesita una reforma laboral pero no es ésta”, y cuestionó que se subsidien despidos mientras se niegan fondos para las jubilaciones.
Kirchner y la promesa de derogación
El diputado Máximo Kirchner (UxP) explicó su voto negativo: “Me opongo a esta ley porque va a fracasar y porque va a someter a los argentinos a la patronal o al dueño de turno”. Advirtió que la reforma otorga a los empleadores “mucho más poder sobre sus empleados para poder despedirlos o destrozar su salario”.
En el cierre del bloque peronista, Germán Martínez lanzó una advertencia: “Cuando asumamos nuevamente el poder, esta ley va a ser derogada inmediatamente. Es una normativa anti obrera, pre peronista y pre yrigoyenista”.
El futuro en el Senado
Con la media sanción aprobada, el proyecto regresa al Senado, donde ya había obtenido dictamen la semana pasada. El oficialismo convocó a un plenario de las comisiones de Legislación del Trabajo y de Presupuesto para este viernes a las 10, con el objetivo de emitir dictamen y llevarlo al recinto el viernes 27 de febrero, en la antesala de la Asamblea Legislativa del 1 de marzo.
La Cámara alta deberá analizar las modificaciones introducidas en Diputados, entre ellas la eliminación del artículo 44 que establecía una rebaja salarial para trabajadores con accidentes o enfermedades no laborales.