El Banco de Datos Genéticos sufrió una caída del 57% en su presupuesto real desde la asunción de Milei

Un informe revela que el organismo clave para la identificación de nietos apropiados durante la dictadura perdió personal y recursos: los gastos de funcionamiento cayeron 65,8% y la masa salarial se redujo 46% desde 2023. La crisis se agrava en el 50° aniversario del golpe de Estado.


El Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG), organismo esencial para la identificación de personas apropiadas durante la última dictadura cívico-militar, vio reducido su presupuesto real en un 57,3% desde la asunción del gobierno de Javier Milei, según un informe difundido esta semana por el grupo Economía, Política y Ciencia (EPC), perteneciente al Centro Iberoamericano de Investigación en Ciencia, Tecnología e Innovación.

El recorte fue progresivo: 35,1% en 2024, 30,1% en 2025, y un 5,8% adicional en lo que va del año. La caída afectó con especial crudeza los gastos de funcionamiento —bienes de capital y de consumo— que se desplomaron un 65,8% en tres años. Al mismo tiempo, la masa salarial se redujo un 46% desde 2023 y la dotación de personal del organismo cayó un 34% entre diciembre de 2023 y diciembre de 2025, ubicándolo como el tercero más afectado por la pérdida de puestos en el Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (SNCTI).

“El ajuste se ejecutó con fuerza en los gastos de funcionamiento (bienes de capital y de consumo), que caen un 65,8% en tres años, y en la masa salarial, que cae un 46% desde 2023”, detalla el documento del grupo EPC.

Un organismo clave para la memoria

El BNDG fue creado en 1987 por Ley 23.511, por impulso de Abuelas de Plaza de Mayo durante el gobierno de Raúl Alfonsín. Su función es la obtención, almacenamiento y análisis de muestras genéticas para esclarecer delitos de lesa humanidad. A través de su trabajo, se logró la identificación de 138 argentinas y argentinos apropiados durante la dictadura, una tarea reconocida internacionalmente como un símbolo de la ciencia argentina al servicio de los derechos humanos.

La existencia del Banco permitió sistematizar la búsqueda de las más de 300 personas que aún hoy permanecen con identidad restituida pendiente, y también posibilitó el reencuentro entre hermanos y hermanas separados por el terrorismo de Estado.

Reestructuración por decreto

El recorte presupuestario no fue la única medida que afectó al organismo. En mayo de 2025, el Gobierno nacional firmó el Decreto 351/2025, que dispuso la reestructuración del BNDG “con el fin de reducir el gasto público”. La norma transformó al Banco —hasta entonces un organismo descentralizado en la órbita de la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología— en un organismo desconcentrado dependiente de esa misma Secretaría.

La modificación fue interpretada por organizaciones de derechos humanos y por la oposición como un ataque directo a la autonomía del Banco. En su momento, el senador Eduardo “Wado” de Pedro, cuya madre embarazada fue asesinada en la Masacre de la calle Belén en 1978, calificó la decisión como un intento de “destruir” un símbolo global. “Una decisión que pone en riesgo real la búsqueda de los más de 300 nietos y nietas apropiadas que aún faltan encontrar. Cuesta no pensar que ese es, precisamente, el objetivo”, sostuvo entonces.

Contexto de 50° aniversario del golpe

El deterioro del Banco Nacional de Datos Genéticos cobra una dimensión simbólica particular en el marco del 50° aniversario del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976. Organismos de derechos humanos advierten que el debilitamiento del organismo afecta directamente la posibilidad de continuar con la identificación de nietos apropiados, una tarea que requiere continuidad técnica y recursos humanos especializados.

Abuelas de Plaza de Mayo impulsó la creación del Banco hace casi cuatro décadas como una herramienta científica para garantizar el derecho a la identidad. Junto a la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (CoNaDI), el BNDG representa uno de los pilares institucionales del sistema de búsqueda de nietos restituidos, un modelo que fue reconocido como política de Estado durante sucesivos gobiernos hasta la actual gestión.

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