Datos en Conflicto: Con un INDEC en Crisis, la Inflación del 2.9% Esconde una Realidad Más Álgida

El IPC de enero, que acumula un 32.4% interanual, llega marcado por la renuncia de Marco Lavagna y la suspensión de un nuevo índice. Expertos advierten que la metodología obsoleta subestima el verdadero golpe al bolsillo, especialmente en alimentos básicos.


La sombra de la duda se extiende sobre la última cifra de inflación. El Índice de Precios al Consumidor (IPC) de enero de 2026, anunciado en 2.9% por un Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) sumido en una crisis de credibilidad, es recibido con más escepticismo que alivio. Este incremento, que lleva la tasa interanual a un 32.4%, no logra ocultar la profundidad de dos problemas gemelos: una dinámica inflacionaria que se resiste a ceder, especialmente en bienes esenciales, y la implosión de la herramienta clave para medirla.

El dato llega en un vacío de legitimidad, días después de la renuncia de Marco Lavagna y la suspensión indefinida de la puesta en marcha de un nuevo índice de precios. Este cambio metodológico, trabajado durante años y listo desde 2024, buscaba actualizar una canasta de consumo basada en hábitos de 2004. Su postergación significa que, en pleno 2026, el país mide su costo de vida con parámetros de hace 22 años, distorsionando gravemente la foto real de la economía de los hogares.

La Cruda Descomposición: Los Alimentos Siguen Castigando

Más allá del debate metodológico, el informe oficial desnuda una cruda realidad. Por lejos, la categoría que más presión ejerció fue “Alimentos y bebidas no alcohólicas”, con un aumento del 4.7% en un solo mes. Dentro de este rubro, ítems básicos como carnes, verduras y legumbres fueron los principales responsables. Esta tendencia convierte a la comida en el eje del ajuste familiar, confirmando que la inflación en Argentina es, ante todo, un impuesto regresivo que golpea con más fuerza a los sectores de menores ingresos.

Otras categorías que mostraron fuertes incrementos fueron “Restaurantes y hoteles” (4.1%) y “Comunicación” (3.6%). En el otro extremo, la mínima suba en “Educación” (0.6%) refleja más la estacionalidad del receso veraniego que un verdadero freno en los costos. Geográficamente, el Noreste argentino fue la región más afectada, con un 3.8%, evidenciando las disparidades regionales que agrava el proceso inflacionario.

Una Tormenta Perfecta: Indec, Política y Credibilidad

La situación actual configura una tormenta perfecta que deteriora la política económica. Por un lado, el Gobierno enfrenta un dato de inflación terco que frustra cualquier narrativa de control rápido. Por el otro, destruyó la credibilidad del principal termómetro para medir ese fenómeno.

La justificación oficial –esperar a una “desaceleración consolidada” para cambiar la metodología– es vista por economistas de diversos sectores como un contra-sentido técnico y un grave error político. “Postergar el nuevo índice no baja la inflación; solo oscurece el diagnóstico”, señaló un analista consultado. Peor aún: fuentes internas sugieren que diseñar un índice desde cero podría retrasar su implementación hasta 2030, lo que perpetuaría por años el uso de una estadística anacrónica.

Conclusión: Un País a Ciegas

Argentina se encuentra así en una encrucijada peligrosa. La inflación, con su núcleo duro en alimentos, continúa erosionando salarios y planes de ahorro. Simultáneamente, la clase política y la ciudadanía pierden la brújula confiable para entender la magnitud real del problema. La combinación de precios que no ceden y estadísticas en disputa no solo profundiza la crisis económica, sino que mina los cimientos de la confianza institucional necesaria para cualquier salida ordenada. El verdadero costo de este enero no es solo el 2.9%, sino el precio incalculable de navegar a ciegas.

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