ADIMRA advierte que importaciones crecieron 70% desplazando producción nacional. Sector emplea 300.000 trabajadores directos y enfrenta caídas de hasta 18% en subsectores clave. Política industrial ausente, según el gremio.
Metalurgia argentina perdió 17.000 puestos de trabajo en dos años por apertura importadora y caída de obra pública
BUENOS AIRES, 24 de enero – La industria metalúrgica argentina atraviesa una de sus crisis más profundas en años, con la pérdida de aproximadamente 17.000 puestos de trabajo en los últimos 24 meses, en un contexto marcado por la apertura irrestricta de importaciones, la caída del consumo interno y la paralización de la obra pública.
Así lo advirtió Elio del Re, presidente de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA), quien señaló que las importaciones de productos metalúrgicos crecieron casi un 70% interanual, desplazando producción nacional y afectando a uno de los sectores que más empleo calificado genera. Actualmente, la metalurgia emplea a 300.000 trabajadores directos y más de un millón de manera indirecta.
Cifras alarmantes del sector
Según datos del propio sector, el nivel de actividad cayó 7,1% en diciembre respecto del mismo mes del año anterior, con subsectores clave —como fundición, forja y laminación— registrando derrumbes de hasta 18%. El balance anual también es negativo: la actividad metalúrgica retrocedió casi dos puntos en 2025, luego de un 2024 que ya había sido “muy malo”, con una caída promedio del 13%.
“Despedir es lo último que quiere hacer un empresario”
Del Re remarcó que los despidos no responden a una decisión empresaria sino a un escenario económico adverso: “La metalurgia requiere mucha capacitación; despedir es lo último que quiere hacer un empresario”. Sin embargo, la combinación de recesión, ausencia de política industrial y liberalización comercial está destruyendo empleo incluso en sectores históricamente estables.
Cuestionamiento al modelo económico
Desde ADIMRA cuestionan la orientación del gobierno nacional, que considera a la política industrial como un obstáculo y apuesta a un modelo basado en sectores extractivos, mientras la industria y el empleo formal quedan relegados. “No hay país desarrollado sin una industria fuerte, y mucho menos sin una metalurgia sólida”, advirtió el dirigente.
La pérdida de empleo industrial, alertan, no solo impacta en los trabajadores despedidos, sino que profundiza la caída del consumo y agrava la recesión, generando un efecto dominó sobre el conjunto de la economía. El sector, tradicionalmente considerado un termómetro de la salud industrial del país, muestra signos de deterioro que podrían extenderse a otras ramas productivas si no se revierten las tendencias actuales.