El INDEC confirmó que la desocupación cerró 2025 en 7,5%. El impacto en jóvenes de 14 a 29 años es crítico: 16,8% en mujeres y 16,2% en varones. Casi 2,5 millones de ocupados buscan activamente otro empleo por bajos salarios o precariedad.
El mercado de trabajo argentino cerró 2025 con una foto compleja: la desocupación trepó al 7,5%, pero el dato más preocupante se esconde en la franja juvenil, donde 1 de cada 6 jóvenes que busca trabajo no lo consigue. A la vez, casi 2,5 millones de personas que ya tienen empleo salen a buscar otro porque el que tienen no les alcanza.
El último informe de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC, correspondiente al cuarto trimestre de 2025, encendió las alarmas en materia de política laboral. Si bien la tasa de actividad se mantuvo estable en 48,6% y la de empleo en 45,0%, el aumento de la desocupación —de 6,4% a 7,5% en la comparación interanual— esconde una fragmentación del mercado que golpea con fuerza a los sectores más vulnerables y a los hogares que intentan sostenerse con más de un ingreso.
Jóvenes: la puerta de entrada se cerró
El análisis por franjas etarias revela un fenómeno de exclusión temprana. La tasa de desocupación para las mujeres de 14 a 29 años escaló al 16,8% , mientras que en los varones del mismo grupo etario alcanzó el 16,2% . Esto significa que la población joven duplica ampliamente el promedio nacional de desempleo.
Desde una perspectiva jurídico-laboral, esto plantea un desafío en materia de “empleabilidad” y acceso al primer empleo. Los programas de entrenamiento y las pasantías, previstos en la legislación como puertas de entrada formal, no estarían logrando su cometido en un contexto de baja demanda de personal no calificado.
El fenómeno del “ocupado insatisfecho”: 2,4 millones buscan cambiar de trabajo
Uno de los datos más relevantes que suele pasar desapercibido es la tasa de ocupados demandantes de empleo: el 16,5% de la población económicamente activa, es decir, 2.407.000 personas, tiene trabajo pero sale a buscar otro activamente.
Este indicador es clave para medir la calidad del empleo. Detrás de este número hay trabajadores con salarios devaluados, empleo informal sin cobertura social o jornadas reducidas que no alcanzan para cubrir la canasta básica. La precariedad laboral empuja a quienes ya están dentro del sistema a buscar una salida, generando una “rotación oculta” que no se refleja en las tasas de desempleo tradicionales.
Informalidad estable, pero alta: 43 de cada 100 ocupados no tienen descuento jubilatorio
La tasa de informalidad se mantuvo en 43,0% , sin variaciones significativas respecto de 2024. Esto implica que, del total de 13,5 millones de ocupados, 5,8 millones trabajan en condiciones no registradas.
Desde el punto de vista del derecho laboral, esto representa una masa de trabajadores excluidos del sistema de protección: no acceden a asignaciones familiares, no realizan aportes previsionales y, en caso de despido, no pueden acceder al seguro de desempleo previsto en la Ley 24.013.
La presión real sobre el mercado: 4,3 millones de personas necesitan trabajo o mejores condiciones
Si se suman los desocupados (1.093.000), los ocupados demandantes (2.407.000) y los ocupados no demandantes disponibles para trabajar más horas (865.000), la presión total sobre el mercado laboral asciende a 4.350.000 personas.
Este número es el que mejor refleja la tensión real en el mundo del trabajo: no se trata solo de “falta de empleo”, sino de falta de empleo de calidad.
Perspectiva regional: la Patagonia como excepción y el GBA como núcleo crítico
- Gran Buenos Aires: concentra la tasa más alta de desocupación del país, con 8,6% .
- Región Pampeana: le sigue con 7,7% .
- Patagonia: presenta la menor desocupación (4,8%), aunque con una tasa de actividad también baja (44,5%), lo que podría indicar un “efecto desaliento” (personas que dejaron de buscar trabajo y engrosan la inactividad).
En el caso puntual de Ushuaia-Río Grande, el desempleo se ubicó en 6,6% , por debajo de la media nacional, aunque la cantidad de ocupados demandantes (13,6%) sugiere que también allí la calidad del empleo es un tema pendiente.
Perspectivas para 2026: agenda legislativa y reformas
Con estos números sobre la mesa, el Congreso y el Poder Ejecutivo enfrentan el desafío de revisar la legislación laboral en busca de herramientas que fomenten la contratación formal, especialmente de jóvenes. La discusión sobre las cargas patronales, los períodos de prueba y los regímenes especiales para pequeñas empresas volverá a cobrar protagonismo en los próximos meses.