Cierre de ARSA: la fábrica de yogures y postres SanCor quebró y dejó a 400 trabajadores en la calle

La Justicia decretó la liquidación de Alimentos Refrigerados S.A., productora de las líneas Shimy, Sancorito y Yogs. Los empleados de las plantas de Arenaza y Córdoba denunciaron años de incumplimientos salariales y aportes no pagados. El final de una marca emblemática.


La crisis del mercado interno y la industria láctea argentina sumó una víctima fatal. La empresa Alimentos Refrigerados S.A. (ARSA), responsable de la elaboración de los tradicionales yogures y postres de la marca SanCor, fue declarada en quiebra por la Justicia Comercial, dejando a más de 400 trabajadores en la calle y cerrando para siempre las líneas de producción de productos emblemáticos como Shimy, Sancorito y los flanes caseros.

El juez Federico Güerri, a cargo del Juzgado Comercial N° 29, dictaminó la liquidación final de la compañía tras el fracaso del concurso preventivo de acreedores iniciado en abril de 2024. La medida, confirmada a fines de octubre de 2025, ordena el cierre definitivo de las plantas industriales y la paralización total de la actividad .

El drama de 400 familias

El cierre impacta de lleno en dos comunidades. En la localidad bonaerense de Arenaza (partido de Lincoln), la fábrica empleaba a 180 personas y constituía el motor económico de un pueblo de apenas 2.500 habitantes. En la planta de Monte Cristo, Córdoba, otros 200 trabajadores pierden su fuente de ingresos . A ellos se suma una extensa red logística de 165 distribuidores que abastecían semanalmente a 70.000 comercios en todo el país .

Los trabajadores, nucleados en la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera (ATILRA), vienen padeciendo la crisis desde hace años. Según denunciaron, en los meses previos a la quiebra apenas percibían un cuarto de sus salarios, cobrados en efectivo y de manera parcial, mientras que la empresa acumulaba una deuda de tres años y medio sin realizar aportes a la obra social .

Las causas de una debacle anunciada

ARSA había sido adquirida en 2016 por el Grupo Vicentin a la cooperativa SanCor, en una operación valuada en 100 millones de dólares . Sin embargo, el traspaso marcó el inicio de un largo declive. En los últimos años, la gestión pasó a manos de los empresarios venezolanos Manuel y Alfredo Fernández, a través de Maralac S.A. (controlante de La Suipachense), en un proceso que el gremio calificó como de “dudosa legalidad” .

Si bien la empresa atribuyó su situación a la crisis macroeconómica, la inflación, la caída del consumo y las políticas de control de precios como “Precios Justos” , en el sector industrial y sindical señalan una “gestión ineficiente” y denuncian un posible “vaciamiento fraudulento” .

El proceso de salvataje abierto por la Justicia no recibió ninguna oferta concreta. Pese a los rumores que mencionaban a fondos como Inverlat (dueño de Havanna), el grupo Werthein o CarVal, ningún interesado se presentó para sostener la producción .

El fin de una mesa argentina

Con la quiebra de ARSA, desaparecen del mercado productos que durante décadas formaron parte de la mesa familiar. La empresa era la encargada de elaborar las líneas de yogures Yogs y Primeros Sabores, y los postres ShimySancoritoSublimeFlanes Caseros SanCor y Vida .

La crisis de ARSA no es un caso aislado. En el sector advierten que La Suipachense, también manejada por el grupo Maralac, se encuentra “al borde de la quiebra”, con 140 familias de Suipacha en la incertidumbre . La industria alimenticia argentina atraviesa su peor momento en décadas, golpeada por el derrumbe del consumo interno, la apertura de importaciones y el aumento de los costos de producción .

Mientras tanto, en Arenaza y Monte Cristo, 400 trabajadores y sus familias esperan, sin respuestas, por una indemnización que parece cada vez más lejana. La tradición láctea argentina pierde otro capítulo, y el sabor de sus postres se convierte en un recuerdo.

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