Sturzenegger reconoció la caída del empleo formal y apuntó al monotributo

El ministro de Desregulación reconoció el retroceso de los asalariados registrados, pero sostuvo que el empleo total creció por el avance de trabajadores no asalariados y monotributistas. También afirmó que sus ingresos no son “muy diferentes” a los de empleados formales.


El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, reconoció que cayó el empleo asalariado formal en la Argentina, aunque atribuyó parte del fenómeno a la expansión del monotributo y de otras modalidades de trabajo no asalariado. El funcionario sostuvo que, pese al retroceso de los puestos registrados, el mercado laboral sumó cerca de 500.000 empleos en los últimos tres años.

“Respecto a que caen los asalariados formales aun cuando se hayan sumado 500.000 empleos, es cierto”, afirmó Sturzenegger. Como explicación, planteó que la ampliación del monotributo incluida en la Ley Bases “facilitó que la gente migrara a esta modalidad más flexible y con menos carga tributaria”.

Las declaraciones fueron publicadas en una columna de opinión del ministro y reabrieron el debate sobre la calidad del empleo creado, la pérdida de puestos con aportes, cobertura de salud y derechos laborales asociados a la relación de dependencia.

El argumento oficial: creció el empleo total

Sturzenegger sostuvo que la caída de asalariados registrados no implica necesariamente una reducción equivalente del empleo total. Según los datos citados por el ministro, en los últimos tres años se incorporaron 190.000 asalariados no registrados y 491.000 trabajadores no asalariados, con un crecimiento explicado principalmente por monotributistas.

El funcionario enmarcó ese cambio dentro de una tendencia de largo plazo. “La monotributización que viene, dicho sea de paso, desde el 2012, es la respuesta del mercado buscando modalidades más flexibles de trabajo”, expresó.

La posición oficial presenta el monotributo como una forma de incorporación laboral con menor carga tributaria y mayor flexibilidad. Sin embargo, el dato admitido por Sturzenegger es que la expansión de esas modalidades convivió con un descenso del empleo formal asalariado.

La diferencia entre monotributo y empleo registrado

El monotributo permite facturar, realizar aportes previsionales y acceder a una obra social, pero no equivale a un puesto asalariado registrado. Quienes trabajan bajo esa figura no tienen, por sí mismos, aguinaldo, vacaciones pagas, indemnización por despido, cobertura por accidentes laborales ni licencias propias de una relación laboral dependiente.

Por eso, el crecimiento de trabajadores monotributistas puede reflejar emprendimientos autónomos y prestación de servicios independientes, pero también procesos de sustitución de empleo formal por vínculos de menor protección laboral. Las declaraciones del ministro no precisaron cuántos de los nuevos monotributistas responden a una elección de independencia y cuántos a formas de contratación que reemplazan puestos asalariados.

El debate por los ingresos

Sturzenegger afirmó que los ingresos de monotributistas “no son muy diferentes a los de los asalariados”. Según los datos que presentó, las remuneraciones reales de trabajadores informales se ubicaron 64% por encima del promedio de 2023, mientras que los ingresos de monotributistas mostraron una mejora de 4% respecto de aquel año.

Sobre los empleados formales, indicó que las estadísticas del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) y del índice de salarios del INDEC exhiben resultados distintos. De acuerdo con su lectura, ambas fuentes mostraban aumentos respecto de diciembre de 2023 —8% y 13% a marzo, último dato disponible del SIPA—, aunque con resultados diferentes frente al promedio de ese año.

Una afirmación que requiere contexto

La comparación de ingresos no alcanza por sí sola para equiparar calidad laboral. Dos personas pueden percibir ingresos mensuales similares, pero tener una cobertura y estabilidad muy diferentes según estén registradas como asalariadas o facturen como monotributistas.

El ingreso de un trabajador independiente puede además variar mes a mes, estar sujeto a costos de actividad, no incluir licencias pagas y depender de uno o pocos clientes. Por eso, el debate no se limita al monto facturado, sino que alcanza al acceso efectivo a derechos laborales y previsionales.

Endeudamiento y crédito: otra discusión

En su análisis, Sturzenegger también rechazó una intervención estatal frente al aumento del endeudamiento de hogares. “Si ahora no les pagan, el problema principal es de ellos”, afirmó en referencia a bancos y entidades que otorgaron créditos.

El ministro argumentó que el crédito bancario al sector privado equivale a cerca del 12% del PBI y que la cartera irregular total no llega al 1% del producto, niveles que utilizó para relativizar la magnitud del problema.

La discusión queda abierta: el Gobierno enfatiza el aumento del empleo total y la mayor flexibilidad laboral; sus críticos señalan que el retroceso del empleo asalariado formal implica menor estabilidad y cobertura. El próximo desafío será conocer si el crecimiento de monotributistas se consolida como trabajo autónomo sostenible o si profundiza una estructura laboral con menos derechos para quienes dejan de estar en relación de dependencia.

Fuente: Redacción Paralelo/54

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