El Tesoro logró renovar más de lo que vencía en la última licitación, pero el resultado incluyó un intercambio previo que infla el dato oficial. La mejora en pesos depende, por ahora, del resultado electoral en Brasil.
La última licitación de deuda dejó un dato que el Gobierno presentó como una buena noticia: el Tesoro renovó el 136,1 por ciento de los $4,85 billones que vencían de la LECAP con vencimiento el 16 de octubre.
Pero ese número necesita una aclaración. El resultado real, neteando un intercambio de deuda realizado antes de la licitación, habría sido un rollover del 122,5 por ciento y un efecto monetario contractivo de $1,1 billones.
Qué hizo el Tesoro
En la licitación del miércoles 14 de octubre, la Secretaría de Finanzas ofreció cuatro instrumentos: una LECAP a enero de 2027, un bono DUAL a enero de 2028, un bono TAMAR a agosto de 2028 y otro DUAL a diciembre de 2029.
Según el análisis de Sacando Cuentas, antes de la licitación el Ministerio de Economía habría realizado un intercambio bilateral de deuda. El MECON recompró una LECAP a noviembre de 2026 y un bono TAMAR a agosto de 2027, inyectando $0,6 billones. Luego, esa entidad habría colocado esos fondos en la licitación.
Ese movimiento habría inflado el refinanciamiento oficial y permitido extender plazos. La diferencia entre el 136,1 por ciento informado y el 122,5 por ciento calculado neto es central para entender el resultado real.
La novedad: deuda a 2028
La licitación incluyó títulos con vencimientos en 2028, algo que el Tesoro no había logrado en las cuatro licitaciones anteriores.
Hasta ahora, el encarecimiento del costo de la deuda había frenado las colocaciones en pesos a largo plazo. También continuaba suspendida la colocación de Bonares, con el AO29 sin colocarse por cuarta vez.
Según Sacando Cuentas, el cambio estuvo vinculado con la primera vuelta presidencial en Brasil. El desempeño de Bolsonaro fortaleció al Real, alivió la presión sobre el tipo de cambio argentino y permitió que el BCRA comprara reservas.
Ese escenario redujo las expectativas de depreciación, reactivó el carry y mejoró las cotizaciones de los bonos en pesos. Por eso, el Tesoro volvió a intentar colocar deuda a 2028.
Un resultado condicionado
La mejora puede ser frágil. La segunda vuelta presidencial en Brasil se realizará este domingo 25 de octubre. Si la dinámica del Real se revierte, el alivio cambiario podría desaparecer y los bonos en pesos podrían volver a perder terreno.
También influye la demanda estacional de dinero. En noviembre y diciembre, la economía suele demandar más medios de pago. Si el Gobierno no inyecta liquidez, las tasas podrían subir y afectar especialmente a los títulos de mayor plazo.
Además, la actividad económica no acompaña. El EMAE de agosto creció apenas 0,1 por ciento, muy por debajo de la recuperación del 1,1 por ciento que esperaba el mercado. El dato confirma que la economía no rebotó en julio ni por el Mundial ni por las lluvias.
Qué mirar en los próximos días
El análisis destaca dos fechas clave: la segunda vuelta en Brasil, este domingo, y las elecciones de medio término en Estados Unidos, el martes 3 de noviembre.
Una eventual victoria de Bolsonaro podría dar un respiro financiero al Gobierno de Javier Milei. Pero en la primera vuelta ese efecto duró apenas tres días. Luego, los activos argentinos volvieron a comportarse peor que los de países comparables.
En Estados Unidos, el foco está puesto en las tasas de interés, el déficit fiscal y la inversión en inteligencia artificial. Una mayor regulación o una caída en las expectativas de inversión podría reducir la demanda de crédito y presionar a la baja las tasas.
Por ahora, Argentina logró volver a colocar deuda en pesos a 2028. Pero el resultado depende de un escenario externo que puede cambiar rápidamente. La pregunta es si el Tesoro podrá sostener esa ventana o si volverá a quedar atrapado entre tasas altas, vencimientos y falta de confianza.
Fuente: Newsletter CEPA