Riesgo país: superó los 640 puntos y marcó un máximo anual

El indicador elaborado por JP Morgan alcanzó más de 640 puntos y quedó en su nivel más alto del año. Entre los factores analizados aparecen las tasas de EE.UU., las reservas, la actividad y el escenario electoral.


El riesgo país superó los 640 puntos y alcanzó su nivel más alto en lo que va de 2026, en una jornada marcada por la caída de los bonos argentinos y una mayor presión sobre los activos financieros del país.

El indicador elaborado por JP Morgan llegó a ubicarse en torno de los 640 puntos básicos durante la jornada del lunes 28 de septiembre. La suba se produjo luego de que el índice hubiera superado los 600 puntos durante la semana anterior.

El riesgo país refleja la diferencia entre el rendimiento de los bonos de un país y el de los títulos del Tesoro de Estados Unidos. En términos generales, una suba del indicador implica que los mercados exigen una mayor compensación para asumir riesgo sobre la deuda soberana.

El movimiento registrado en las últimas jornadas responde a una combinación de factores internacionales y domésticos.

Tasas de Estados Unidos y presión sobre los mercados

Uno de los elementos que incide sobre los mercados emergentes es la evolución de las tasas de interés en Estados Unidos.

Cuando los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense aumentan, los activos de países considerados de mayor riesgo pueden enfrentar una mayor presión, ya que los inversores cuentan con alternativas de menor riesgo y rendimiento atractivo.

Ese contexto internacional se suma a las particularidades de la economía argentina y contribuye a explicar el comportamiento reciente de los bonos y del riesgo país.

Reservas y necesidades de financiamiento

Otro de los puntos observados por el mercado es la evolución de las reservas internacionales.

El ritmo de acumulación de divisas del Banco Central aparece como una de las variables relevantes para evaluar la capacidad de la Argentina de afrontar sus compromisos externos.

A esto se agregan las necesidades de financiamiento previstas para los próximos años. Algunas estimaciones privadas citadas en los análisis financieros plantean que el programa financiero de 2027 requerirá recursos adicionales, en un contexto en el que el acceso al mercado voluntario de crédito continúa siendo una variable central.

Una de las estimaciones mencionadas calcula una necesidad adicional cercana a los US$10.000 millones. Se trata de una proyección privada y no de una cifra oficial del Gobierno.

La actividad económica, otra variable bajo seguimiento

La evolución de la actividad económica también forma parte de las variables que observan los mercados.

Los últimos datos incorporados a los análisis financieros generaron preocupación sobre el ritmo de recuperación de la economía y su capacidad para sostener la generación de recursos.

La evolución de la actividad resulta relevante para las expectativas sobre la recaudación, el resultado fiscal y la capacidad de la economía para generar los dólares necesarios para atender compromisos externos.

El escenario electoral también influye en las expectativas

A los factores financieros y económicos se suma el escenario electoral, que aparece como otra variable de incertidumbre para los mercados.

Las expectativas sobre el rumbo económico futuro pueden modificar la cotización de los bonos y otros activos argentinos, especialmente cuando existen dudas sobre las políticas que podrían implementarse y sobre la capacidad de sostener determinados objetivos fiscales y financieros.

La incidencia concreta de este factor forma parte de los análisis de mercado y puede variar de acuerdo con la información disponible y la evolución del escenario político.

Qué variables habrá que seguir

La evolución del riesgo país durante los próximos meses estará vinculada a varias variables: el comportamiento de las tasas internacionales, la acumulación de reservas, las necesidades de financiamiento, la actividad económica y las expectativas sobre el escenario político y económico.

El nivel alcanzado por el indicador vuelve a poner el foco sobre una cuestión central para la Argentina: la posibilidad de recuperar el acceso al financiamiento internacional en condiciones sostenibles.

Mientras el riesgo país permanezca elevado, la emisión de nueva deuda en los mercados internacionales puede resultar más costosa para el Estado argentino. Por eso, su evolución es seguida de cerca por inversores, empresas y organismos financieros.

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