Un informe del CEPA advierte que la morosidad de los hogares alcanzó niveles históricos en julio de 2026. La falta de ingresos, el aumento de los servicios y el uso del crédito explican el deterioro.
La morosidad de las familias argentinas alcanzó niveles históricos en julio de 2026, según un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA). El estudio vincula el aumento de las deudas impagas con la pérdida de ingresos, el incremento de los servicios esenciales y la necesidad de recurrir al crédito para sostener los gastos cotidianos.
La morosidad en el sector financiero llegó al 13%, un nivel que, de acuerdo con el informe, solo fue superado por los registros de la crisis de 2001. En el sector no financiero, que incluye a proveedores como billeteras virtuales, el indicador alcanzó el 33,9% y superó incluso los niveles observados durante la pandemia.
El relevamiento fue elaborado por CEPA con datos del Banco Central de la República Argentina (BCRA), la Central de Deudores del Sistema Financiero y otras fuentes oficiales.
Menos ingresos y más deudas
El informe señala una relación directa entre la caída de los ingresos y el aumento de las dificultades para pagar préstamos, tarjetas y otros compromisos.
El salario real de los trabajadores registrados, tanto públicos como privados, acumuló una caída de 14,3% desde noviembre de 2024, según el análisis. En ese mismo período, la morosidad con los bancos subió del 2,5% al 13%.
Con las billeteras virtuales ocurrió una tendencia similar: la morosidad pasó del 7,3% en noviembre de 2024 al 33,9% en julio de 2026.
Para el CEPA, el endeudamiento funcionó como una forma de postergar los efectos de la pérdida de poder adquisitivo. Muchas familias accedieron a créditos o utilizaron herramientas financieras para mantener el consumo y afrontar gastos que dejaron de cubrir con sus ingresos habituales.
Los servicios aumentaron más que los salarios
Uno de los datos centrales del informe es la diferencia entre la evolución de los salarios y la de los servicios esenciales.
Entre enero de 2024 y agosto de 2026, los salarios registrados aumentaron 268%, mientras que el gas subió 2.071%. En el mismo período, el transporte aumentó 1.442%, el agua 544% y la electricidad 393%.
La brecha entre ingresos y gastos redujo el dinero disponible de los hogares. En términos simples: aunque las familias siguieran cobrando un salario, cada vez podían comprar menos bienes y afrontar una menor cantidad de servicios con ese ingreso.
El estudio también calcula que la masa de ingresos de trabajadores registrados y jubilados perdió 8,3 puntos porcentuales durante la gestión de Javier Milei. El crédito permitió compensar parcialmente esa caída, pero terminó aumentando el nivel de endeudamiento de los hogares.
El problema golpea a la población activa
La morosidad se concentra principalmente en personas en edad laboral activa. En julio de 2026, 4.185.913 personas de entre 25 y 54 años tenían deudas irregulares. Ese grupo representa el 70,7% del total de deudores morosos.
El dato resulta significativo porque se trata, en muchos casos, de jefes y jefas de hogar que deben sostener gastos de vivienda, alimentación, educación, transporte y servicios.
El grupo de 35 a 44 años es el que acumula el mayor monto de préstamos impagos: 4,639 billones de pesos. Esa cifra representa el 30,6% del total de préstamos morosos registrados en el informe.
Las provincias con menores salarios, más afectadas
El CEPA también observó una relación entre los salarios promedio de cada provincia y el nivel de morosidad. En general, las jurisdicciones con ingresos más bajos registran mayores dificultades para pagar sus deudas.
La Rioja aparece con el mayor nivel de irregularidad, con 23,1%, y salarios 31,5% inferiores al promedio nacional. Le siguen Santiago del Estero, con una morosidad de 18,1% y salarios 29,2% por debajo de la media, y Misiones, con 16,9% de morosidad y salarios 29,7% inferiores al promedio del país.
El informe no presenta en el texto difundido un dato específico para Tierra del Fuego. Sin embargo, plantea que el deterioro de los ingresos y el aumento de los servicios son factores que afectan al conjunto de los hogares, con impactos que pueden variar según los salarios y los costos de cada provincia.
El crédito como salida y como problema
El dato más importante del relevamiento es que la morosidad no aparece como un fenómeno aislado del sistema financiero. Para el CEPA, refleja una pérdida de capacidad de pago de las familias.
Cuando el salario ya no alcanza, el crédito permite sostener durante un tiempo el consumo y afrontar las facturas. Pero si los ingresos no se recuperan y los gastos siguen aumentando, las cuotas se acumulan y la deuda se vuelve difícil de cancelar.
En ese sentido, el informe define la morosidad récord como un problema de ingresos y no solamente como una dificultad individual de quienes tomaron préstamos.