Argentina necesita menos gritos y más crecimiento, según The Economist

La revista británica analiza el experimento liberal de Milei a tres años. Reconoce logros en inflación y pobreza, pero advierte sobre salarios, empleo formal y aprobación presidencial. Sugiere eliminar controles de capital.


La revista británica The Economist publicó este jueves un editorial titulado “Argentina needs less shouting and more growth” (Argentina necesita menos gritos y más crecimiento), en el que analiza el experimento liberal de Javier Milei a tres años de gobierno y advierte que su continuidad depende de lograr un mayor crecimiento económico.

Según el análisis, Milei llegó al poder hace tres años como un político libertario radical, prometiendo recortes drásticos al gasto público para controlar la inflación y dinamizar la economía argentina. Muchos analistas dudaban de que este hombre agresivo y de aspecto extravagante pudiera tener éxito. Milei les demostró que estaban equivocados: la inflación anual ha caído del 161% en el mes anterior a su toma de posesión al 34% en julio; la economía se encamina a crecer por segundo año consecutivo, algo poco común en Argentina desde el fin del auge de las materias primas en 2008.

Con la inflación controlada, el porcentaje de argentinos pobres se ha reducido en un tercio, según destaca el editorial.

Pero la labor aún no ha concluido

Sin embargo, The Economist advierte que la labor de Milei aún no ha concluido. Los argentinos votarán en elecciones generales en octubre de 2027 y los índices de aprobación del presidente se encuentran cerca de su punto más bajo durante su mandato.

Si bien la economía crece, este crecimiento es lento y desigual. Los salarios reales siguen siendo inferiores a los de su llegada al poder; los empleos formales han ido desapareciendo. Mucha gente aún enfrenta dificultades. Las encuestas sugieren que los votantes tienen una peor opinión del Sr. Milei que de varios defensores del peronismo, el movimiento de izquierda que favorece la intervención estatal sobre los mercados y que creó el desastre económico que él heredó.

“La perspectiva de un retorno al pasado es alarmante para Argentina y para el futuro del experimento más importante del mundo en liberalismo económico”, afirma el editorial.

La mayoría de las políticas son acertadas

The Economist considera que la mayoría de las políticas económicas del Sr. Milei son acertadas: su firme compromiso con los superávits presupuestarios sigue siendo crucial, tiene razón al afirmar que la emisión desmedida de dinero es la raíz de los problemas de Argentina y debería continuar reduciendo las regulaciones que limitan la actividad empresarial.

Sin embargo, hoy los argentinos se preocupan más por el empleo que por la inflación. Es momento de consolidar los cimientos que ha sentado y centrarse más en el crecimiento, incluso si eso implica una disminución ligeramente más lenta de la inflación.

La sugerencia: más libertaria, no menos

La revista sugiere que la solución más obvia es adoptar una postura más libertaria, no menos. El Sr. Milei debería eliminar los controles de capital que aún mantiene Argentina y el banco central debería dejar de intervenir en los mercados financieros para intentar, subrepticiamente, apuntalar el peso.

Esto implicaría una política monetaria ligeramente más laxa, lo que ayudaría a impulsar el crédito a las empresas. Un crecimiento más rápido mejoraría la recaudación fiscal, lo que permitiría al Sr. Milei reducir aún más los absurdos impuestos a la exportación de Argentina, e incluso quizás otros impuestos, sin poner en peligro su preciado superávit presupuestario.

Esto podría desencadenar un círculo virtuoso. Lo mismo ocurriría con una mayor reducción de los subsidios, especialmente al transporte, y en su lugar reactivar la inversión en carreteras y ferrocarriles.

Los riesgos del estilo confrontativo

Hay indicios de que su gobierno se está inclinando en esa dirección. Sin embargo, en una entrevista con The Economist, el Sr. Milei se mostró reacio a aceptar que sus esfuerzos por frenar la inflación hayan tenido un costo para el crecimiento.

Está haciendo alarde de su postura sobre las Islas Malvinas para movilizar a los votantes argentinos, una distracción de los problemas económicos que les afectan y, lo que es más preocupante, también a él. Y arremete cada vez con mayor crudeza contra quienes considera sus críticos, sobre todo contra los periodistas argentinos.

“No necesita abandonar el estilo contundente que lo ayudó a ser elegido. Pero debería centrarse en sus rivales políticos, muchos de los cuales podrían llevar a Argentina de vuelta al gasto desmedido y a una burocracia engorrosa”, afirma el editorial.

La corrupción como vulnerabilidad

La dificultad reside en que los peronistas no están en el poder, y el gobierno del Sr. Milei es vulnerable a acusaciones de corrupción. Es difícil denunciar a la corrupta “casta” cuando los aliados también enfrentan cargos de corrupción.

Por lo tanto, el Sr. Milei debe tomarse más en serio la conducta dentro de sus filas. Eso facilitará advertir sobre los peligros de un retorno a la política de favoritismo.

Más empatía con los argentinos

En lugar de insinuar que los argentinos que se quejan de las dificultades que les ocasionan sus reformas son débiles, el señor Milei debería mostrar un poco de empatía. Seguir adelante con una reforma económica tan necesaria no le impide demostrar que comprende las dificultades que sus políticas imponen a los argentinos de a pie a corto plazo.

El equilibrio, entre la inflación galopante y el impulso al crecimiento, y entre la empatía y la agresividad, es más difícil que la grandilocuencia que le valió la victoria electoral al Sr. Milei. Pero el destino de su proyecto, que ha inspirado a los defensores del libre mercado en todo el mundo, puede depender de encontrarlo.

Milei celebró el análisis de The Economist como un reconocimiento internacional, aunque el artículo también advierte que su gobierno necesita más crecimiento, menos confrontación y mayor empatía.

Fuente: The Economist

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