El presidente presentó como novedades leyes vigentes desde 2011 y resoluciones de la ONU de 1965. Tierra del Fuego reclamó coherencia. Vuoto y Pérez marcaron distancia. ¿Política de Estado o relato para las encuestas?
Lo digo con toda claridad: los anuncios del presidente Javier Milei sobre Malvinas en cadena nacional tienen más de relato electoral que de política de Estado. Y los fueguinos lo sabemos mejor que nadie.
Milei salió a hablar de Malvinas y presentó como novedades medidas que ya forman parte del ordenamiento jurídico argentino desde hace más de una década. La Ley 26.659 de sanciones a petroleras es de 2011. La resolución de la ONU que llama a negociar se renueva desde 1965. Y la Base Naval Integrada de Ushuaia fue frenada por su propio gobierno en 2024.
Desde la redacción, entendemos que la cuestión Malvinas es una causa nacional que trasciende los gobiernos. Pero también creemos que los argentinos merecen verdad y coherencia, no anuncios que buscan capitalizar como propios mecanismos de la diplomacia de décadas.
Y acá, en el extremo sur del país, la soberanía no es un tema de agenda: es la vida cotidiana.
Leyes que ya existen y una ONU que no se mueve desde 1965
El anuncio de sanciones a las empresas petroleras que operan en Malvinas sin autorización argentina fue presentado como una novedad. Pero la realidad es otra: la Ley 26.659, conocida como Ley Solanas, fue sancionada en 2011 y establece sanciones civiles y penales para quienes participen en la exploración y explotación de hidrocarburos en el Atlántico Sur sin autorización de la República Argentina.
La ley fue reforzada con reformas en 2013 y ya prevé inhabilitaciones y prohibiciones comerciales rigurosas. Que hoy se fortalezca y se aplique con decisión es una buena noticia, pero no es un logro de la gestión actual. Es el cumplimiento de una política de Estado que existe desde hace 15 años.
Lo mismo ocurre con la resolución de la ONU que Milei presentó como un avance histórico. La exhortación del Comité de Descolonización para que Argentina y el Reino Unido retomen el diálogo es la Resolución 2065, que se renueva de forma idéntica todos los años desde 1965. No es un logro negociado por este gobierno: es un mecanismo de la diplomacia argentina que se repite desde hace más de 60 años.
La Base Naval que fue frenada y ahora se anuncia como propia
Otro de los puntos más cuestionados es el anuncio de la Base Naval Integrada de Ushuaia. Según registros públicos y declaraciones de funcionarios de la gestión anterior, el proyecto había sido impulsado durante el gobierno nacional previo, cuando se colocó la piedra fundacional junto al entonces ministro de Defensa Jorge Taiana, comenzó su construcción y fue incorporado al Presupuesto nacional.
En 2024, el mismo gobierno que ahora anuncia la base como una novedad la frenó y la ofreció a Estados Unidos como proyecto conjunto. Hoy la vuelve a anunciar como propia, sin explicar por qué se detuvo ni qué cambió.
El intendente de Ushuaia, Walter Vuoto, lo dijo con claridad: “En 2024 este mismo gobierno la frenó y la ofreció a Estados Unidos como proyecto conjunto. Hoy la vuelve a anunciar como propia”. No es un detalle menor: es una contradicción que pone en duda la seriedad del anuncio.
El Gobierno de Tierra del Fuego marcó distancia
El Gobierno de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur salió a marcar distancia. En un comunicado oficial, el Ejecutivo provincial destacó el cambio de posición expresado por el Gobierno Nacional respecto de la defensa de los legítimos derechos soberanos de la República Argentina sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y los espacios marítimos e insulares correspondientes.
Pero también reclamó: “La firmeza que comienza a expresarse frente a la situación del Atlántico Sur debe traducirse también, de manera urgente, en la resolución de las cuestiones pendientes que afectan directamente nuestra soberanía y nuestra seguridad”.
La Provincia impulsará ante la Legislatura un nuevo marco normativo destinado a impedir que empresas nacionales o extranjeras utilicen territorio, infraestructura o capacidades logísticas bajo jurisdicción provincial para asistir actividades vinculadas con la ocupación británica o con la exploración y explotación ilegítima de nuestros recursos naturales.
“No reclamamos un lugar meramente consultivo”
El Gobierno provincial enfatizó que no reclama un lugar meramente consultivo, sino “el lugar institucional que corresponde a la Provincia directamente involucrada”.
“Las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y sus espacios marítimos e insulares correspondientes son, por mandato constitucional, parte indivisible del territorio provincial. Por ello, Tierra del Fuego no puede quedar al margen de las decisiones que afectan directamente a su territorio, sus recursos y su proyección estratégica”, indicaron.
Desde el Ejecutivo provincial recordaron que la Provincia ya ha dado pasos concretos en defensa de los derechos soberanos argentinos, entre ellos la presentación realizada ante la Autoridad de Valores de Israel respecto de las actividades de empresas vinculadas con la explotación hidrocarburífera en el área en disputa.
Vuoto y Pérez: dos intendentes, una misma crítica
Los intendentes de Ushuaia y Río Grande, Walter Vuoto y Martín Pérez, marcaron distancia con los anuncios del presidente. Aunque con matices, ambos coincidieron en reclamar coherencia y políticas de arraigo para Tierra del Fuego.
Vuoto fue el más explícito. A través de un hilo en la red social X, el jefe comunal de Ushuaia planteó: “Desde la ciudad más austral del mundo, la capital de Malvinas, quiero ser claro sobre lo que valoramos y lo que falta. Acá la soberanía no es un tema de agenda: es la vida cotidiana”.
El intendente valoró el anuncio de sanciones a las petroleras, pero recordó que es la Ley 26.659 de 2011. Y cuestionó que la Base Naval Integrada haya sido frenada en 2024 y ahora se anuncie como propia.
“Cada familia que se va del sur es soberanía que se pierde”
Vuoto también puso el foco en el arraigo: “Tierra del Fuego hoy pelea los primeros puestos de pérdida de empleo privado del país”, señaló, y remarcó que “cada fábrica que cierra y cada familia que se va del sur es soberanía que se pierde, aunque no salga en una cadena nacional”.
“Defender Malvinas no es solo eso. Es poblar nuestras islas: que vivir en Tierra del Fuego sea posible, con trabajo, vivienda, conectividad y salud”, expresó. Y sintetizó: “La mejor política de soberanía es un fueguino que decide quedarse”.
Por su parte, el intendente de Río Grande, Martín Pérez, también marcó distancia. Aunque no salió con la misma contundencia que Vuoto, el jefe comunal riograndense reclamó que los anuncios se traduzcan en decisiones concretas y con la participación de los municipios.
“El DNU se cumpla, que la plata llegue y que la obra se haga con la provincia y el municipio adentro, no de espaldas”, planteó Pérez, en referencia a los fondos destinados a fortalecer la defensa y el control del mar.
El giro de la autodeterminación: cuando Milei habló como Thatcher
Pero hay un antecedente que no puede olvidarse. En 2025, Milei generó fuerte revuelo al afirmar en entrevistas con medios británicos que la recuperación de las islas solo ocurriría “cuando los habitantes de las islas así lo deseen”, buscando que los isleños “voten con los pies” al ver una Argentina próspera.
Esto alteró el reclamo histórico argentino, que bajo la Constitución Nacional defiende los intereses de los habitantes pero no reconoce su derecho a la autodeterminación, por considerarlos una población implantada por una potencia colonial.
La declaración fue tan grave que concejos deliberantes de ciudades como Bariloche llegaron a declararlo persona no grata, y sectores de veteranos de guerra y organizaciones malvineras cuestionaron el giro en el relato oficial.
“Cuando los habitantes de las islas así lo deseen”
La frase de Milei no fue un desliz: fue una posición explícita que se alineó con la postura británica de reconocer la autodeterminación de los isleños, algo que Argentina rechaza desde hace décadas.
El reclamo histórico argentino se basa en que las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur son parte indivisible del territorio nacional, y que los habitantes actuales son una población implantada por una potencia colonial que no tiene derecho a decidir la soberanía.
Al hablar de autodeterminación, Milei se acercó a la postura de Margaret Thatcher, la ex primera ministra británica que llevó a la guerra a las islas en 1982 y que siempre defendió el derecho de los isleños a decidir su futuro. No es un detalle menor: es un giro que pone en duda la firmeza del reclamo argentino.
¿Política de Estado o relato para las encuestas?
Los críticos sostienen que el gobierno mantuvo una postura “blanda” o pasiva ante el avance de las exploraciones petroleras británicas durante sus primeros años de mandato, y que el endurecimiento discursivo en cadena nacional respondió a un cambio de estrategia política forzado por la baja en las encuestas.
No es un dato menor que el giro se produzca en un contexto de desgaste del gobierno y de necesidad de recuperar apoyo en sectores nacionalistas y malvineros. La cadena nacional fue un intento de mostrar firmeza en un tema sensible, pero los anuncios no resisten el análisis: son leyes que ya existen, resoluciones que se renuevan desde 1965 y proyectos que fueron frenados por el mismo gobierno.
Desde el oficialismo defienden que la estrategia actual, basada en consolidar al país como un “socio confiable” de potencias occidentales como Estados Unidos, es la única vía realista para ganar relevancia internacional y obligar al Reino Unido a negociar. Pero hasta el momento, esa estrategia no ha producido resultados concretos.
La soberanía no es un tema de agenda: es la vida cotidiana
“Acá la soberanía no es un tema de agenda: es la vida cotidiana”, planteó Vuoto. Y tiene razón. La soberanía no se construye solo con anuncios en cadena nacional: se construye con presencia efectiva, desarrollo productivo y arraigo de la población en el extremo sur del país.
Cuando una familia se va de Tierra del Fuego porque no encuentra trabajo, cuando una fábrica cierra y cuando se venden tierras estratégicas de la Armada, se pierde soberanía. No es un tema de discurso: es una realidad que se vive todos los días en Ushuaia, Río Grande y Tolhuin.
La cuestión Malvinas no puede ser un tema de campaña electoral: es una política de Estado que debe trascender los gobiernos y las coyunturas. Y para eso se necesita verdad, coherencia y continuidad, no anuncios que buscan capitalizar como propios mecanismos que existen desde hace décadas.
La hora de la verdad: el Congreso tiene la palabra
Los proyectos anunciados deberán atravesar el debate parlamentario, donde se evaluará su alcance y efectividad. Legisladores de la oposición ya adelantaron que pedirán explicaciones sobre la presentación como novedades de medidas ya existentes.
“Ahí se va a ver si esto es una verdadera política de Estado”, planteó Vuoto, quien pidió a “los legisladores fueguinos y de todo el país que lo traten con seriedad y con la voz de Tierra del Fuego en la mesa”.
El tratamiento legislativo de las iniciativas vinculadas a la soberanía en el Atlántico Sur será una oportunidad para evaluar el compromiso real del Gobierno nacional con la cuestión Malvinas. Y para que los argentinos puedan distinguir entre el relato y la realidad.
Malvinas es una causa de todos, no de un gobierno
Malvinas es una causa de todos los argentinos. No es un tema de un gobierno ni de una coyuntura electoral. Es una política de Estado que debe trascender los gobiernos y las mayorías parlamentarias.
Para construir una verdadera política de Estado se necesita verdad, coherencia y continuidad. No anuncios que buscan capitalizar como propios mecanismos que existen desde hace décadas.
Desde la redacción de Paralelo/54 reafirmo nuestro compromiso con la defensa de la soberanía argentina en el Atlántico Sur. Pero también creo que los argentinos merecen verdad, no relato. Y coherencia, no anuncios que se caen a pedazos cuando se los analiza con seriedad.
Y los fueguinos, que vivimos la soberanía todos los días, no nos merecemos humo.
Redacción Paralelo/54