Un informe del CEPA, elaborado con datos del BCRA y la Central de Deudores, advierte un fuerte deterioro del crédito. En junio de 2026 había 20,97 millones de deudores y 5,91 millones en situación de mora entre bancos y billeteras virtuales.
El endeudamiento de las familias argentinas atraviesa un fuerte deterioro, según un informe publicado por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) en agosto de 2026. El estudio, elaborado a partir de información del Banco Central (BCRA) y de la Central de Deudores (CENDEU), contabilizó 20,97 millones de personas con deudas con bancos y/o proveedores no financieros de crédito en junio, de las cuales 5,91 millones se encontraban en situación de mora.
El informe pone el foco en una transformación del mapa del crédito: mientras los bancos redujeron la cantidad de deudores, las billeteras virtuales ganaron peso como fuente de financiamiento, pero también concentraron un crecimiento significativo de la morosidad.
El dato más contundente aparece en el segmento de las billeteras virtuales: la mora de las familias pasó del 7,3% en noviembre de 2024 al 30,1% en junio de 2026, superando incluso el máximo registrado durante la pandemia, que había sido del 27,1% en mayo de 2020.
5,91 millones de deudores están en mora
El universo total de personas con deudas llegó a 20.958.964 en junio de 2026, frente a 19.358.214 en febrero de 2024.
Pero el cambio más significativo está en quienes presentan atrasos.
En junio había 5.912.317 personas morosas, frente a 3.314.998 en febrero de 2024. Es decir, el universo de personas con problemas para cumplir sus obligaciones financieras aumentó en más de 2,59 millones.
El informe identifica tres grupos:
- Solo bancos: 1,66 millones de morosos.
- Solo entidades no financieras, como billeteras virtuales: 2,90 millones.
- Deudas en ambos sistemas: 1,36 millones.
El dato muestra un desplazamiento del endeudamiento hacia canales alternativos al sistema bancario tradicional.
Los bancos reducen clientes, las billeteras ganan peso
Entre febrero de 2024 y junio de 2026, la cantidad total de deudores con entidades financieras cayó 12%, equivalente a 1,09 millones de personas.
En sentido contrario, aumentaron los usuarios que se financian mediante proveedores no financieros. El informe señala que las billeteras virtuales incorporaron nuevos deudores y, al mismo tiempo, aumentaron fuertemente la cantidad de clientes en mora.
CEPA interpreta este fenómeno como una modificación en la forma en que las familias buscan crédito frente a las restricciones crecientes del sistema bancario.
La mora bancaria de las familias llegó al 12,8%
El informe señala que la morosidad de las familias con bancos alcanzó el 12,8% en junio de 2026, luego de acumular 20 meses consecutivos de incremento.
El dato adquiere relevancia histórica: según el estudio, la irregularidad de las familias dentro del sistema bancario llegó a niveles que no se observaban desde los años posteriores a la crisis de 2001.
Además, el deterioro está particularmente vinculado con el financiamiento destinado al consumo.
Los préstamos personales y las tarjetas de crédito concentraban el 73% del saldo irregular de las familias en mayo de 2026, último dato disponible para esa medición.
Una deuda que empieza a concentrarse en situaciones de mayor riesgo
El informe también analiza la gravedad de las deudas según las categorías de riesgo crediticio.
La Situación 4, considerada de alto riesgo de insolvencia, concentra el 45,7% del monto total irregular, equivalente a $6,73 billones entre bancos y billeteras virtuales.
La Situación 3 acumula otros $4,14 billones, mientras que la Situación 5, considerada irrecuperable, suma $3,86 billones.
En este último segmento aparece otro dato relevante: las billeteras virtuales explican el 64,6% del capital considerado incobrable, unos $2,49 billones.
Además, existe un volumen de $3,90 billones en Situación 2, considerada de seguimiento especial o riesgo bajo. El informe advierte que, aunque todavía no constituye formalmente mora, representa una señal de alerta ante un eventual deterioro futuro.
El salario y la capacidad de pago, en el centro del debate
CEPA vincula el crecimiento de la morosidad con la evolución de los ingresos.
El informe calcula que el salario real de los trabajadores registrados acumula una caída del 8,7% desde noviembre de 2023. Utilizando una metodología alternativa basada en la canasta de consumo de la ENGHo 2017/18, la caída estimada llega al 18,7%.
El estudio también cita información del BCRA según la cual, en abril de 2026, el pago mensual de servicios de deuda de las familias representaba 24,1% de la masa salarial, con aproximadamente el 80% de esa carga concentrada en préstamos personales y tarjetas.
El diagnóstico de CEPA es que el aumento del endeudamiento no puede explicarse únicamente por decisiones individuales de consumo, sino que debe analizarse junto con la evolución de los ingresos y el costo del financiamiento.
El Gobierno define la morosidad como un problema privado
El informe también incorpora las declaraciones realizadas durante agosto por el ministro de Economía, Luis Caputo, y el presidente Javier Milei.
Según CEPA, ambos sostuvieron que el aumento de la morosidad constituye un “problema entre privados”, en línea con una posición de no intervención estatal directa frente al endeudamiento.
Caputo, según el documento, afirmó que “cada uno debe hacerse cargo de sus decisiones” al referirse a las familias en mora.
En relación con las tasas de interés de algunas billeteras virtuales, que según lo planteado en la conversación citada pueden superar el 400%, el ministro señaló: “Son tasas abusivas pero no hay nada que les impida hacerlo”.
La postura oficial y el diagnóstico de CEPA abren una discusión de fondo: si el problema debe quedar exclusivamente dentro de la relación entre deudores y empresas financieras o si el nivel de morosidad requiere políticas públicas específicas.
¿Qué puede pasar con el endeudamiento familiar?
El informe advierte sobre un proceso de precarización del endeudamiento: personas que dejan de acceder al crédito bancario pueden terminar recurriendo a billeteras virtuales, empresas de financiamiento o incluso mecanismos informales de crédito.
Los datos de junio muestran, por lo tanto, una combinación preocupante: más personas endeudadas, más morosos y una creciente participación de canales digitales en el financiamiento de los hogares.
La evolución de los salarios, las condiciones de acceso al crédito y el comportamiento de las tasas de interés serán determinantes para saber si la morosidad logró tocar un techo o si, por el contrario, continúa escalando durante el segundo semestre de 2026.
El dato central queda expuesto: 5,91 millones de personas estaban en mora en junio, mientras el sistema financiero enfrenta una cartera familiar cada vez más concentrada en niveles elevados de riesgo.