Santilli pidió esperar 30 años por los resultados

El jefe de Gabinete reconoció que la recuperación económica todavía no alcanza a todos los sectores y sostuvo que Argentina podría crecer a un ritmo inédito en las próximas décadas. El planteo vuelve a poner en discusión cuánto tiempo puede esperar la sociedad por una mejora concreta.


El jefe de Gabinete, Diego Santilli, sostuvo que la recuperación económica argentina todavía no alcanza de manera uniforme a todos los sectores y planteó un horizonte de hasta 30 años para observar los resultados de fondo del modelo económico impulsado por el Gobierno de Javier Milei.

La definición se produjo el 14 de agosto, durante una visita a Misiones, en un contexto en el que persisten reclamos vinculados con ingresos, empleo, consumo y actividad productiva. Santilli reconoció que existen sectores que todavía atraviesan dificultades, pero defendió el rumbo económico y pidió valorar el esfuerzo realizado durante los primeros dos años de gestión.

La frase que concentró la atención fue su proyección de largo plazo: “En 30 años, la Argentina crecerá a un ritmo que nunca antes hemos visto”.

El planteo introduce una discusión política y económica concreta: mientras el Gobierno sostiene que las transformaciones requieren tiempo, una parte de la sociedad enfrenta problemas que no tienen un horizonte de décadas, sino que se expresan todos los meses en el ingreso familiar, el empleo y el costo de los servicios.

Santilli reconoció que la recuperación no llega a todos

El funcionario admitió que el escenario económico presenta resultados diferentes según la actividad.

Llevamos dos años y no es fácil”, señaló Santilli al ser consultado por personas que no llegan a fin de mes, tienen dificultades para pagar los servicios o directamente se encuentran sin trabajo. Al mismo tiempo, sostuvo que “la recuperación va a llegar”, aunque reconoció que “todavía hay sectores que la están padeciendo”.

La definición resulta relevante porque modifica el eje de la discusión: el Gobierno no plantea que los beneficios de la recuperación ya sean generalizados, sino que sostiene que llegarán progresivamente.

Santilli también afirmó que Argentina está creciendo, aunque con una distribución desigual entre actividades: “Crece en algunos sectores y en otros sectores no”.

Un horizonte de tres décadas

El argumento oficial combina una defensa del ajuste con una expectativa de transformación estructural de largo plazo.

Santilli comparó el proceso argentino con experiencias internacionales que, según explicó, demandaron entre tres y siete años para consolidar cambios económicos profundos. Sin embargo, al proyectar el crecimiento futuro del país fue mucho más lejos y ubicó el resultado pleno del modelo en un horizonte de 30 años.

Ese plazo abre una pregunta central para el debate económico: ¿cómo se mide el éxito de una política cuando sus principales resultados se proyectan para dentro de varias décadas?

El desafío político para el Gobierno es que una promesa de crecimiento futuro convive con demandas presentes. El empleo, los salarios, el consumo y la actividad de las pequeñas y medianas empresas requieren respuestas que puedan ser verificadas mucho antes de 2056.

El argumento del “atajo”

Santilli también defendió el camino elegido por el Gobierno frente a las críticas al ajuste. Según su planteo, las alternativas anteriores representaron un “atajo” que terminó llevando al país a niveles muy elevados de pobreza.

Desde esa perspectiva, el oficialismo presenta el esfuerzo actual como el costo de una transformación que pretende modificar problemas estructurales de la economía argentina.

El problema comunicacional aparece cuando ese argumento se enfrenta con quienes necesitan una mejora inmediata. Para un trabajador que perdió ingresos, una familia que redujo su consumo o una empresa que atraviesa una caída de actividad, la promesa de crecimiento a largo plazo no necesariamente resuelve la situación actual.

Fábricas, producción y reclamos provinciales

Durante su visita a Misiones, Santilli también fue consultado por el cierre de establecimientos industriales. Su respuesta fue que mientras algunas fábricas cierran, “también se abren muchas”, aunque no precisó cuáles en esa intervención.

El funcionario también relativizó los problemas planteados por el sector yerbatero y sostuvo que la actividad no atraviesa una crisis porque mantiene un fuerte nivel de exportaciones. Esa posición contrasta con los reclamos de productores que vienen planteando dificultades en el mercado interno.

En paralelo, afirmó que “el 90% de los problemas de los gobernadores está resuelto”, una definición que se produce mientras las provincias mantienen reclamos sobre recursos, obras y asistencia nacional.

La pregunta que queda abierta

El mensaje de Santilli instala una paradoja: el Gobierno sostiene que el rumbo económico está generando crecimiento, pero reconoce que todavía existen sectores que no perciben esa mejora.

La diferencia está, entonces, entre el resultado macroeconómico esperado y la experiencia cotidiana de los hogares y las empresas.

La discusión no se reduce a si Argentina puede crecer durante los próximos 30 años. El punto central será determinar cuánto de ese crecimiento llega a la sociedad durante el camino y con qué impacto sobre empleo, salarios, consumo y producción.

Para el Gobierno, el desafío será transformar la expectativa de crecimiento futuro en resultados verificables en el presente. Para la oposición y los sectores afectados por el ajuste, la cuestión será cuánto tiempo puede sostenerse una política económica cuya principal promesa continúa ubicada en el largo plazo.

Por ahora, el horizonte planteado por Santilli es contundente: 30 años para alcanzar el crecimiento que, según anticipó, Argentina nunca antes habría experimentado.

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