La mejora de la calificación crediticia a “B-” generó una caída de 95 puntos en el índice de riesgo, aunque analistas advierten que el deterioro de los ingresos fiscales y el panorama internacional podrían limitar el acceso a los mercados internacionales
Buenos Aires – La recalificación del perfil de riesgo de la deuda argentina por parte de S&P Global Ratings al grado “B-” generó un fuerte impacto en los mercados financieros, llevando al Riesgo País a su nivel más bajo en meses: 425 puntos básicos, una caída de casi 95 puntos en los últimos 30 días. Esta mejora, que se suma a la otorgada previamente por Fitch, coloca al país en una posición clave para acceder a fondos de inversión internacionales que restringen sus carteras a naciones con al menos dos calificaciones en este nivel.
Sin embargo, el informe de la calificadora incluye advertencias significativas. S&P subraya la necesidad de que Argentina acceda a los mercados internacionales para refinanciar sus vencimientos y anticipa “tensiones durante los próximos 12 a 18 meses que podrían socavar la estabilidad económica”. La evolución de futuras revisiones dependerá críticamente de los índices de confianza gubernamental y del éxito en las colocaciones externas.
El deterioro fiscal que preocupa
Pese al optimismo inicial, los números fiscales muestran un panorama menos alentador. En mayo, los ingresos totales del Tesoro registraron una caída real interanual del 4,1%, con los recursos tributarios retrocediendo 2,4%. Esta tendencia se profundizaría en junio, según estimaciones de analistas.
El gasto público también cayó, pero a un ritmo menor (2,2% real interanual), lo que evidencia una desaceleración en el ajuste. Esta dinámica refleja las declaraciones del ministro de Economía, quien reconoció que no le quedaba margen para seguir recortando gastos y necesitaba que los ingresos se recuperen.
Un dato revelador es el ajuste a las provincias: las transferencias corrientes acumulan en 2026 una caída del 42% real frente al mismo período de 2025. Como contrapartida, el gobierno nacional autorizó “anticipos financieros” por hasta $6 billones para 15 provincias, una maniobra que, al ser considerada préstamo y no gasto, no impacta en el resultado fiscal declarado.
Esta combinación de ingresos que caen más rápido que los gastos provocó que el superávit fiscal acumulado en 2026 sea 31,5% menor en términos reales al de 2025.
La oportunidad energética e inflacionaria
El gobierno encuentra cierto alivio en el frente inflacionario. Con el dato de mayo en 2,1% y la caída del petróleo BRENT (cerca de USD 20 por barril en la última quincena) por la resolución del conflicto en Irán, se abre margen para reducir subsidios energéticos sin generar presiones inflacionarias significativas.
Fuentes cercanas al Palacio de Hacienda indican que esta ventana permitiría acelerar el ajuste fiscal sin el costo político de una suba tarifaria, algo que el gobierno había postergado en enero. La decisión de mantener la canasta de medición del INDEC pese al cambio en la ponderación de servicios parece confirmar la hipótesis de que se buscaba espacio para ajustar tarifas sin impacto en el índice de precios.
El desafío de los vencimientos
Con vencimientos de julio por USD 4.200 millones, el Tesoro cuenta con casi USD 3.000 millones en depósitos y garantías confirmadas del Banco Mundial, BID y CAF por aproximadamente USD 3.200 millones. La estrategia oficial apunta a completar el financiamiento mediante bonares, con un nuevo título en el horizonte para cubrir los vencimientos de enero 2027.
El giro de la Fed que complica el panorama
El escenario internacional, que hasta hace semanas parecía favorable, dio un giro inesperado. Kevin Warsh, nuevo presidente de la Reserva Federal, anunció reformas estructurales que incluyen el fin del “forward guidance”, una reducción de las conferencias de prensa y un enfoque prioritario en el control de la inflación por sobre el empleo.
Este cambio provocó un aumento inmediato de la tasa de deuda estadounidense a 2 años a 4,2% y ajustes en las proyecciones de mercado, que ahora descuentan dos subas de tasas para 2026. Para el ministro Caputo, esto implica que la ventana de acceso al mercado abierta por la recalificación de S&P “puede durar muy poco”, según analistas locales.
Con el Riesgo País en niveles que hacen atractivo el financiamiento internacional, la pregunta que flota en los mercados es si Argentina podrá aprovechar esta oportunidad antes de que el contexto global se endurezca y el deterioro fiscal profundice las dudas sobre la sostenibilidad de la deuda.
Fuente: CEPA