Escándalo en La Bombonera: a Boca le anularon un gol y no revisaron una mano clave en el empate ante Cruzeiro

Merentiel marcó el 2 a 1 sobre el final, pero el árbitro Valenzuela lo anuló por una supuesta mano previa. En la última jugada, una mano dentro del área de Cruzeiro no fue revisada por el VAR. Boca queda obligado a ganar en la última fecha.


Buenos Aires – La Bombonera explotó de bronca. Boca Juniors empató 1 a 1 ante Cruzeiro por la Copa Libertadores en una noche que quedará marcada por las decisiones arbitrales del venezolano Jesús Valenzuela. El Xeneize vio cómo se le escapaba la victoria sobre el final, entre un gol anulado y una mano clarísima que el VAR ni siquiera revisó.

El equipo argentino hizo un enorme desgaste, tuvo las situaciones más claras y hasta convertido el 2 a 1 por medio de Miguel Merentiel cuando el reloj marcaba los minutos finales. Pero allí comenzó el calvario: tras revisión, Valenzuela anuló el tanto por una supuesta mano previa de Milton Delgado. El delirio se transformó en furia.

La polémica no terminó ahí. En la última jugada del partido, una mano de Lucas Romero dentro del área de Cruzeiro encendió todavía más los reclamos. Lo insólito fue que el árbitro ni siquiera acudió al monitor y decidió terminar el encuentro en medio de un clima explosivo.

Boca había arrancado bien. A los 15 minutos del primer tiempo, Merentiel abrió el marcador tras un gran tiro libre ejecutado por Leandro Paredes. Pero el equipo volvió a replegarse, y Cruzeiro encontró el empate en el complemento a través de Fágner, en una jugada que también requirió revisión del VAR por una mano previa que esta vez sí fue convalidada.

Más tarde, el conjunto brasileño se quedó con diez jugadores por un durísimo planchazo de Gerson sobre Paredes. Boca fue con todo, arrinconó a su rival y se topó con el arquero Otávio, figura absoluta de la noche.

El resultado deja al Xeneize contra las cuerdas. Ahora Boca está obligado a ganar en la última fecha frente a Universidad Católica para no depender de otros resultados y seguir soñando con los octavos de final. La séptima Libertadores, ese sueño que desvela al mundo bostero, quedó en grave riesgo.

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