La casta tiene crédito: funcionarios y tuiteros libertarios del gobierno de Milei accedieron a préstamos de hasta $475 millones en el Banco Nación

Diputados, secretarios de Estado y militantes digitales con cargo público obtuvieron millonarios créditos hipotecarios a tasas bajas, mientras el ciudadano común no puede acceder a la casa propia. El caso del rosarino Bongiovanni: pasó del PRO a LLA y en un mes consiguió $255 millones.


03 de Abril del 2026  – Mientras Javier Milei promete “destruir la casta” y privatizar el Banco Nación, sus propios funcionarios, diputados y tuiteros con cargo público se llenaron los bolsillos con créditos hipotecarios millonarios otorgados por esa misma entidad estatal. Según registros de deudores de la banca pública, al menos una decena de dirigentes libertarios accedieron a préstamos que van desde los $112 millones hasta los $475 millones de pesos, montos inalcanzables para cualquier ciudadano de bien que hoy sufre el estancamiento del mercado inmobiliario y las tasas usureras del sistema financiero privado.

El caso más escandaloso es el de Felipe Núñez, director del BICE y autodenominado “Chief Financial Analyst de Toto Caputo”. En febrero de 2025, durante la gestión de Daniel Tillard al frente del Banco Nación, Núñez obtuvo un crédito de 475 millones de pesos. Le sigue Federico Furiase, secretario de Finanzas y hombre de confianza de Luis Caputo, quien figura como deudor por 367 millones (más otros 100 millones del Banco Ciudad). Ambos accedieron a estos préstamos poco después de asumir sus cargos en la estructura económica nacional.

El diputado Santiago Santurio (Las Fuerzas del Cielo) no se queda atrás: 340 millones. El aliado radical Mariano Campero (uno de los “radicales con peluca” que sostienen al oficialismo) consiguió 322 millones en mayo de 2025, justo cuando se discutía la integración de la Comisión Libra. La diputada Lorena Villaverde (Río Negro) recibió 225 millones, un préstamo que, según las fuentes, había sido rechazado inicialmente y luego se aprobó por presión directa de Tillard, amigo personal de la legisladora.

El tuitero oficialista Juan Pablo Carreira (conocido como Juan Doe), actual titular de la Oficina de Respuesta Oficial de la Presidencia, se anotó con 112 millones en diciembre de 2025. Todos estos créditos fueron otorgados por el Banco Nación, la misma entidad que Milei prometió “vender al mejor postor” y que hoy funciona como una caja de ahorro de la casta libertaria.

El caso Bongiovanni: el “salto de garrocha” que valió 255 millones

El diputado rosarino Alejandro Bongiovanni condensa la hipocresía del relato oficial. El 29 de noviembre de 2025 confirmó su pase del PRO a La Libertad Avanza, justificándose con un discurso de pureza ideológica: “Hace dos décadas que defiendo las ideas de la libertad. Me entusiasma aportar a este proceso”. Un mes después, en enero de 2026, el Banco Nación le aprobó un crédito de 255 millones de pesos.

La cercanía temporal entre su “mudanza” parlamentaria y el beneficio financiero es, como mínimo, obscena. Bongiovanni no sólo engrosó las filas oficialistas para que Milei dispute la primera minoría en Diputados, sino que también engordó su patrimonio personal con plata de un banco estatal que el gobierno dice querer destruir. En sus declaraciones juradas, estos créditos aparecerán como “justificación” de la evolución patrimonial. Pero la ciudadanía no es ingenua: sabe que un préstamo de esa magnitud, a tasas preferenciales, no lo consigue cualquier laburante que paga impuestos.

El discurso contra la “casta” se desvanece en las ventanillas del Banco Nación

Milei construyó su campaña machacando que “la casta” es el enemigo. Ese término, deliberadamente vago, incluía a políticos que usan el Estado para beneficio propio. Sin embargo, los hechos demuestran que el oficialismo no sólo no eliminó esa práctica, sino que la perfeccionó. Los créditos millonarios a funcionarios de primera línea, diputados y hasta tuiteros militantes son la prueba más cruda de que el “Estado opresor” que tanto critican es, en realidad, una vaca lechera cuando se trata de llenarles los bolsillos a los suyos.

Mientras tanto, el argentino común enfrenta tasas de interés disparadas, requisitos de ingresos imposibles y una inflación que licua sus ahorros. El sueño de la casa propia es un espejismo. Pero para los libertarios con cargo público, el Banco Nación es una máquina de hacer millonarios.

La pregunta que debería responder la Justicia Federal es clara: ¿es legal que funcionarios que administran o supervisan la banca pública obtengan préstamos millonarios de esa misma entidad? ¿No hay conflicto de intereses? ¿O acaso la “casta” ahora se llama La Libertad Avanza?

Desde la Casa Rosada se limitaron a decir que “todas las operaciones cumplen con los requisitos de solvencia”. Pero la ciudadanía no es tonta: cuando un diputado se pasa de bloque y al mes siguiente consigue 255 millones de pesos de un banco estatal, no se trata de solvencia. Se trata de casta pura y dura.

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