Canasta Básica febrero 2026: una familia tipo necesitó casi 1,4 millones para no ser pobre

El INDEC confirmó que la Canasta Básica Total (CBT) alcanzó los $1.397.671 para un hogar de cuatro integrantes. La Canasta Básica Alimentaria (CBA) trepó a $644.088 para la misma familia, lo que significa que solo para cubrir comida básica se necesitan más de 640 mil pesos mensuales.


El informe de Canasta Básica de febrero de 2026 publicado por el INDEC (Datos GBA) permite dimensionar con precisión el costo real de la pobreza en Argentina. Para un hogar tipo de cuatro personas, el umbral que separa la clase media de la pobreza ya supera holgadamente los 1,4 millones de pesos mensuales. Pero el dato más preocupante es que los alimentos —el rubro más sensible para los sectores vulnerables— aumentaron 3,2% en el mes, por encima del 2,7% de la canasta total y muy por arriba de la inflación general del 2,9%.

El mapa de la pobreza en números concretos

El INDEC difundió las cifras de la Canasta Básica de febrero y la fotografía social que emerge es contundente. La Canasta Básica Total (CBT) —que define la línea de pobreza— se ubicó en $452.321 por adulto equivalente. Cuando se traslada a la composición real de los hogares argentinos, los números adquieren dimensión:

Hogar tipoIntegrantesCBT (pobreza)CBA (indigencia)
Pareja + 1 hijo3$1.112.709$512.769
Pareja + 2 hijos4$1.397.671$644.088
Pareja + 3 hijos5$1.470.043$677.439

Una familia de cuatro personas necesitó casi 1,4 millones de pesos en febrero solo para no caer bajo la línea de pobreza. Esto incluye alimentación, vestimenta, vivienda, transporte y servicios básicos.

Pero el dato más sensible es el de indigencia: para no ser indigente —es decir, para cubrir exclusivamente la alimentación mínima— esa misma familia necesitó $644.088 mensuales. Este número no incluye alquiler, expensas, luz, gas, agua, transporte, salud ni educación.

La comida aumenta más que todo lo demás

El informe del INDEC confirma un fenómeno estructural que los economistas sociales vienen advirtiendo: los alimentos crecen por encima del costo de vida general.

En febrero:

  • Canasta Básica Alimentaria (CBA): +3,2% mensual
  • Canasta Básica Total (CBT): +2,7% mensual
  • IPC general: +2,9% mensual

A nivel interanual, la brecha se profundiza:

  • CBA interanual: +37,6%
  • CBT interanual: +32,1%
  • IPC general interanual: +33,1%

Comer cuesta hoy 37,6% más que hace un año. Esta diferencia es decisiva para medir pobreza, porque los alimentos tienen el mayor peso en el gasto de los hogares vulnerables.

El coeficiente de Engel: la economía del hambre

Hay un concepto clave en economía del bienestar que explica el fenómeno: el coeficiente de Engel. Este indicador mide qué proporción del ingreso se destina a comida.

Cuanto más pobre es un hogar, mayor porcentaje de su ingreso va a alimentos. Por eso, cuando la canasta alimentaria sube más que el resto de los precios, ocurre un efecto dominó inmediato:

  • Aumenta la vulnerabilidad social
  • Crece el riesgo de pobreza por ingresos
  • Se reduce el consumo en otros rubros esenciales (salud, educación, vestimenta)
  • Se profundiza la desigualdad

La brecha entre el índice general y la mesa familiar

El dato de febrero expone una contradicción central de la política económica: la inflación general puede desacelerarse, pero la presión sobre la mesa familiar sigue siendo alta.

Mientras el IPC general mostró una moderación respecto a picos previos, los alimentos —que son lo único que no puede postergar una familia— siguen aumentando por encima del promedio.

Esto explica por qué la percepción social de la inflación suele ser más alta que la medición estadística: los bienes que se compran todos los días son los que más suben.

Tres señales económicas que deja febrero

El informe de Canasta Básica del INDEC permite leer tres tendencias de fondo:

1. La inflación de alimentos es el principal factor de presión social. Mientras no se contenga este rubro, la vulnerabilidad seguirá en aumento.

2. El umbral de pobreza ya supera holgadamente el millón de pesos. Para una familia tipo, se necesitan casi 1,4 millones mensuales solo para no ser pobre. Esto interpela directamente la capacidad de los ingresos laborales y las asignaciones sociales.

3. El costo de la alimentación mínima crece más rápido que el resto del gasto. Esto significa que los hogares más pobres —que destinan mayor proporción de sus ingresos a comer— son los más castigados por la dinámica inflacionaria.

Conclusión: el verdadero termómetro social

La Canasta Básica es el indicador económico que mejor mide la temperatura social de un país. No registra lo que cuesta vivir con comodidades, sino lo mínimo indispensable para no ser pobre y para no morirse de hambre.

Febrero deja una foto clara:

  • Ser pobre cuesta cada vez más caro. El umbral de entrada a la pobreza ya supera el salario promedio de la mayoría de los trabajadores registrados.
  • Comer es cada vez más difícil. La canasta alimentaria crece por encima de todo, presionando a los sectores más vulnerables.
  • El ingreso disponible se achica. Lo que sobra después de pagar comida y servicios es cada vez menor, hundiendo el consumo en otros rubros.

Para las familias argentinas, la inflación no se mide en promedios estadísticos. Se mide en cuántos kilos de carne entran en el changuito, en si alcanza para pagar las facturas después de la compra, y en cuántos días antes de fin de mes se empieza a pedir fiado.

Y ahí, febrero no trajo buenas noticias.

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