Estalló el escándalo Adorni: dos denuncias penales por llevar a su esposa en el avión presidencial

El jefe de Gabinete fue denunciado por Dalbón y Pagano tras viajar a Nueva York con su mujer en la comitiva oficial. La contradicción con su discurso contra “amigos y familiares” que rifan el Estado y la firma de su propia resolución de ajuste encienden la polémica.`


El jefe de Gabinete enfrenta dos denuncias penales por incluir a su esposa, Bettina Angeletti, en la comitiva oficial que viajó a Nueva York con Javier Milei. La imagen de la pareja en actividades oficiales desató un escándalo que expone la contradicción entre el relato de austeridad libertario y las prácticas concretas de sus funcionarios. “Se acabó la lógica del Estado como un botín a rifar entre amigos y familiares”, había dicho Adorni. Hoy, esas palabras lo acorralan.

El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, fue denunciado penalmente por el abogado Gregorio Dalbón y la diputada nacional Marcela Pagano tras revelarse que su esposa, Bettina Angeletti, integró la comitiva oficial que acompañó al presidente Javier Milei en su reciente viaje a Nueva York. Las presentaciones, que recayeron en los juzgados de Daniel Rafecas y Ariel Lijo, respectivamente, investigan los posibles delitos de malversación de caudales públicos, defraudación contra la administración pública, abuso de autoridad y violación de los deberes de funcionario público .

El escándalo estalló cuando se difundieron imágenes de Angeletti junto a la delegación argentina durante la visita al Ohel del rabino Menachem Mendel Schneerson en Queens. La mujer, que se dedica al coaching ontológico y no cumple ninguna función en el Estado, viajó en el avión presidencial y se alojó en el mismo hotel que la comitiva oficial, el lujoso Langham Hotel de la quinta avenida, donde las habitaciones oscilan entre 700 y 1500 dólares la noche .

La explicación que incendió todo

Consultado por la polémica, Adorni intentó justificar la presencia de su esposa con argumentos personales que rápidamente se volvieron virales y motivo de burla en redes sociales.

Vengo una semana a deslomarme acá“, afirmó el funcionario en declaraciones televisivas, y agregó: “Quería que mi esposa me acompañe porque es mi compañera de vida”. Sostuvo además que Angeletti tenía pasajes comprados para viajar el 26 de febrero por su cuenta, pero que por un cambio de agenda “Presidencia la invitó a subirse” al avión oficial .

“Los gastos de ella se los paga ella; el vuelo se lo pagó ella originalmente, la vuelta también; los viáticos se los paga ella. Y mis viáticos, mi comida y mi movilidad me los pago yo. No le sacamos un peso al Estado”, aseguró Adorni en su defensa .

Sin embargo, los denunciantes cuestionaron que la utilización de una aeronave del Estado para trasladar a una persona sin función pública constituye en sí misma una “aplicación diferente” de los bienes públicos, independientemente de quién haya pagado los pasajes. Dalbón recordó en su presentación que el avión presidencial es un “bien público de uso restringido” destinado exclusivamente a misiones institucionales .

La resolución que firmó Adorni y lo condena

Uno de los elementos más explosivos del caso es que apenas diez días antes del viaje, el propio Adorni había impulsado una reforma al régimen de viajes oficiales al exterior mediante una Decisión Administrativa publicada en el Boletín Oficial el 26 de febrero.

La normativa establece limitaciones estrictas a la composición de las comitivas, con un máximo de un funcionario por evento internacional, y exige justificación explícita de la presencia de cada integrante adicional. La diputada Pagano enfatizó este punto en su denuncia: “El denunciado no solo habría incurrido en una conducta irregular, sino que lo habría hecho en contradicción directa con la normativa que él mismo promovió” .

El discurso que hoy lo acorrala

El caso reavivó las declaraciones que el propio Adorni había realizado en el pasado contra los privilegios de la política. En una conferencia de prensa, el actual jefe de Gabinete había afirmado con contundencia: “Se acabó la lógica del Estado como un botín, a rifar entre amigos y familiares de una pequeña minoría privilegiada“.

También sostuvo que “en la Argentina de las ideas de la libertad los cargos públicos se asignan por mérito y esfuerzo individual”, y había insistido en que el gobierno libertario no haría acuerdos con “la corrupción” ni permitiría los privilegios de la política. Hoy, esas frases circulan masivamente en redes sociales como un boomerang contra su autor.

El intento de blindaje y el “efecto dominó”

En su intento por contener el escándalo, Adorni buscó normalizar la situación y terminó complicando a otros funcionarios. “Incluso acá hay mujeres de otros funcionarios. Es normal que uno viaje con su esposa”, declaró, sugiriendo que no fue el único que llevó a su pareja en la comitiva .

Desde la Casa Rosada salieron a respaldar al jefe de Gabinete. El propio Adorni, en su discurso de cierre del Argentina Week, calificó las críticas como un intento de “empañar” la agenda presidencial con “mentiras, fake news e imágenes trucadas con inteligencia artificial” .

Sin embargo, la oposición no se detuvo. El bloque de Unión por la Patria pidió la interpelación de Adorni en el Congreso y no descarta avanzar con una moción de censura. El diputado Esteban Paulón, uno de los primeros en reclamar explicaciones, fue más allá: “Cuando Adorni admite que su esposa viajó en el avión presidencial, está confesando delitos graves como malversación de fondos, abuso de autoridad y violación de la ley de ética pública” .

Otras sombras: el viaje a Punta del Este

Mientras el escándalo crece, también se confirmó que Adorni viajó con su esposa y sus dos hijos a Punta del Este, Uruguay, en un vuelo privado durante el feriado de carnaval. Según publicaciones periodísticas, el traslado habría sido costeado por un amigo, el periodista Marcelo Grandio. Aunque Adorni asegura que pagó todo de su bolsillo, el episodio abre nuevos interrogantes sobre posibles dádivas y la relación entre funcionarios y privados .

Villarruel, la voz incómoda

En medio de la tormenta, la vicepresidenta Victoria Villarruel aprovechó para marcar distancia y sumó un gesto de indisciplina interna al replicar un posteo en redes sociales con una irónica frase: “El ajuste lo paga la política, jajaja” .

Mientras tanto, la Justicia deberá determinar si existió una afectación ilegítima de los bienes públicos. El caso ya está en manos de Rafecas y Lijo, y las próximas semanas serán clave para definir el futuro político de un funcionario que construyó su imagen a base de castigar a “la casta” y hoy debe explicar por qué él también se subió al mismo privilegio que tanto cuestionó.

Más leídas