Con la firma de Villarruel, los senadores cobrarán más de $11 millones desde marzo por la paritaria con gremios del Congreso. La cifra casi duplica el sueldo de los diputados y reaviva el debate por los privilegios políticos.
Blindados en la tormenta: senadores superarán los $11,5 millones de sueldo mientras el país se achica
Con la firma de la vicepresidenta Victoria Villarruel, la Cámara alta selló un nuevo aumento que llevará las dietas de los legisladores a más de 11 millones de pesos brutos. El ajuste, atado a la paritaria de los trabajadores del Congreso, casi duplica lo que cobran los diputados y enciende todas las alarmas sociales en un contexto de crisis generalizada.
Mientras la economía real sigue sumando bolsillos rotos y comercios con persianas abajo, un sector de la dirigencia política vuelve a quedar en el centro de la tormenta. Los senadores nacionales percibirán desde marzo más de 11 millones de pesos brutos mensuales, una cifra que escalará hasta los 11,5 millones en mayo como consecuencia del acuerdo paritario firmado entre las autoridades del Congreso y los gremios legislativos.
El aumento, habilitado por la vicepresidenta Victoria Villarruel al frente del Senado, se aplica en varios tramos retroactivos desde diciembre y acumula un 12,5% de incremento total entre ese mes y mayo. La suba responde al mecanismo automático que ata las dietas de los senadores a los módulos salariales que negocian los sindicatos del personal legislativo.
El mecanismo: cómo se llega a los 11 millones
El esquema de cálculo se basa en módulos: cada senador percibe 2.500 módulos por dieta, más 1.000 por gastos de representación y 500 por desarraigo, un adicional que no cobran quienes residen en la Ciudad de Buenos Aires ni aquellos legisladores que optaron por otros beneficios previsionales.
Con los nuevos valores surgidos de la paritaria, ese conjunto de módulos trepa por encima de los 11 millones de pesos brutos. Los aumentos, según consta en el acuerdo, fueron del 2% en diciembre, 2,5% en enero y 2,2% en febrero, con nuevos ajustes previstos para los próximos meses.
La comparación que estalla: senadores vs. diputados
El contraste con la Cámara de Diputados es abrumador y echa más leña al fuego del descontento social. Mientras los senadores se acercan a los 12 millones, los diputados nacionales perciben alrededor de 6 millones de pesos, una cifra que casi duplica el ingreso promedio de un trabajador formal pero que queda muy por debajo de lo que cobran sus pares de la Cámara alta.
La diferencia radica en que las dietas de los diputados no están atadas automáticamente a las paritarias legislativas, lo que ha generado un abismo salarial entre ambas cámaras y alimenta la percepción de un Senado blindado y despegado de la realidad.
El debate que vuelve: ¿privilegios en tiempos de crisis?
El nuevo aumento reavivó los cuestionamientos políticos y sociales sobre los ingresos del Congreso, especialmente en un contexto donde la mitad de los argentinos es pobre y el poder adquisitivo de jubilados y trabajadores no deja de caer.
“Esto es una tomadura de pelo”, “mientras el país se muere de hambre” y “los políticos siempre se salvan” son algunos de los comentarios que ya circulan en redes sociales, donde el tema se volvió tendencia apenas trascendieron las cifras.
Desde los gremios legislativos, sin embargo, defendieron el acuerdo y aclararon que el incremento constituye apenas “un alivio” para los trabajadores del Congreso, advirtiendo que continuarán las negociaciones para recomponer el poder adquisitivo del personal, también golpeado por la inflación.
Villarruel en el ojo de la tormenta
La firma de Victoria Villarruel como presidenta del Senado pone a la vicepresidenta en el centro de la polémica. Con un discurso que suele cuestionar los privilegios de la casta política, la titular de la Cámara alta ahora deberá dar explicaciones por haber habilitado un aumento que engrosa las filas de los senadores en momentos de ajuste generalizado.
Desde su entorno evitaban hacer declaraciones y remarcaban que se trata de un mecanismo automático que viene de arrastre, aunque la oposición social y política ya pide explicaciones y hasta proyectos para desacoplar las dietas de las paritarias.
Mientras tanto, los senadores seguirán cobrando en silencio, y el país mirará con bronca cómo, una vez más, la dirigencia política navega la tormenta en un yate mientras el resto se hunde en un bote que hace agua por todos lados.