La diplomacia del selfie: Milei parte a Florida para abrazarse con Trump y alinearse contra China mientras Argentina se desangra

El mandatario participará este sábado de la cumbre “Escudos de las Américas” y almorzará con el expresidente republicano en un nuevo capítulo de su tour ideológico por Estados Unidos. Mientras él posa con la derecha regional, los sectores productivos locales observan con espanto cómo se dinamitan los puentes con el principal comprador de soja argentina.


Mientras los argentinos ajustan el cinturón hasta cortarse la circulación, Javier Milei ajusta el cinturón de seguridad del avión presidencial para un nuevo viaje. El mandatario participará este sábado en la cumbre “Escudos de las Américas” en Florida, donde compartirá un almuerzo con Donald Trump y posará para la postal con lo más granado de la derecha regional. El objetivo: alinearse incondicionalmente con Washington y declararle la guerra a China, el principal cliente de la sufrida agroindustria nacional.

A esta altura, la pregunta ya no es cuándo gobierna Milei, sino dónde gobierna. La respuesta, invariablemente, es “en el aire”. En un contexto de asfixia económica interna, donde el “año más reformista” prometido en el Congreso huele más a naftalina que a cambio real, el mandatario ha emprendido una nueva escapada que consolida su esquema de “presidencia outsourcing”: él se encarga de las relaciones públicas globales mientras la gestión diaria —y el ajuste— quedan en manos de su mesa chica de asesores digitales.

La agenda del líder libertario en Florida parece diseñada por un community manager más que por un canciller. A las 14:00 (hora argentina), Milei ingresará a la Cumbre “Escudos de las Américas”, un think tank de alineados que tiene como misión explícita expulsar la influencia china del continente. Una cruzada tan ideológica como riesgosa para un país cuyo complejo agroexportador depende, precisamente, del apetito insaciable del dragón asiático.

El plato fuerte —nunca mejor dicho— llegará a las 15:15, cuando Milei se siente a almorzar con Donald Trump en lo que promete ser una nueva entrega de su serie favorita: “Selfies con Poder”. Allí compartirá mantel con otros referentes del conservadurismo regional como el presidente electo de Chile, José Antonio Kast, y representantes de Paraguay, El Salvador y Ecuador. Un auténtico who’s who de la derecha hemisférica que, por supuesto, no resolverá ni un solo problema de la inflación o la pobreza en sus respectivos países.

Pero el tour no termina ahí. Tras la cumbre, Milei participará de la “Hispanic Prosperity Gala”, un evento de pura liturgia republicana donde seguramente abundarán los discursos sobre la libertad, el comunismo y la familia tradicional, mientras la propia familia argentina busca cómo llegar a fin de mes.

Lejos de pegar la vuelta, el mandatario partirá a las 21:30 hacia Nueva York para sumarse a la “Argentina Week”. Semana argentina, sí, pero sin argentinos de a pie: otro evento de vidriera en una ciudad de vidrieras, mientras en Buenos Aires la calle empieza a calentarse y los bolsillos siguen vacíos.

Esta fuga constante hacia el exterior ya no es una excepción en la gestión Milei, sino su matriz. Un esquema donde el líder se dedica a las relaciones públicas globales y el ajuste real queda a la deriva, con la certeza de que, por más selfies que se saque con Trump, ningún almuerzo en Miami va a pagar las deudas que él mismo prometió saldar.

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