Crisis en el INDEC: renunció Marco Lavagna a días del clave índice de inflación de enero

La salida del director marca un punto de quiebre en el organismo estadístico. Se da en medio de una hemorragia de técnicos, cuestionamientos al nuevo IPC y a las puertas de un dato crucial. Todo apunta a un control político total de la estadística pública.


Buenos Aires, 2 de febrero de 2026 – En un movimiento de alto impacto político y económico, Marco Lavagna presentó su renuncia como director del INDEC, un organismo clave cuya credibilidad ha sido históricamente frágil. Su salida no es un hecho aislado: es la baja número 224 en la administración de Javier Milei y se produce a apenas ocho días de la difusión del índice de inflación de enero, el primero bajo una nueva metodología largamente demorada.

Lavagna, quien asumió bajo la presidencia de Alberto Fernández y fue ratificado por Milei en diciembre de 2023, deja un instituto en estado de fuga técnica. Antes que él, renunciaron Georgina Giglio (Directora de Índices de Precios) y Guillermo Manzano (Director de Estadísticas de Condiciones de Vida), este último por “diferencias de criterios”. Este éxodo ocurre en un contexto de congelamiento salarial y presiones sobre la producción de datos.

El timing: un dato inflacionario bajo la lupa

La renuncia estalla en la antesala del dato económico más sensible: el IPC de enero. Este índice utilizará por primera vez una nueva Canasta Básica con ponderadores actualizados, un cambio técnicamente necesario pero cuya implementación fue postergada por Lavagna durante 2023, generando sospechas de un cálculo electoral que evitara números altos pre-ballotage. Ahora, el nuevo Gobierno se apresta a recibir su primer “número propio” de inflación con un INDEC en transición y bajo supervisión directa del Ministerio de Economía.

“El timing es todo menos inocente”, analizó un experto en estadística pública que prefirió conservar el anonimato. “Significa que quien controle el INDEC ahora controlará la narrativa del éxito o fracaso del plan de estabilización en su momento más agudo. La salida de Lavagna, que ya tenía roces con el Banco Central por los datos de turismo, allana el camino para una línea dura”.

El futuro: un INDEC “Caputo-dependent”?

Todo indica que la sucesión apuntará a un funcionario de absoluta confianza del ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, quien con este movimiento consolidaría su injerencia sobre todas las variables económicas relevantes. La pregunta crítica que flota en el ambiente es si este recambio buscará fortalecer la técnica o priorizará la sintonía política con el equipo económico, en un momento donde cada décima de inflación será usada como arma política.

La renuncia de Lavagna cierra un capítulo de transición incómoda y abre uno de incertidumbre institucional. El mercado y la ciudadanía observarán si el próximo dato de inflación lleva la firma de un INDEC técnico o la sombra de una necesidad política. La credibilidad, ese activo tan frágil, vuelve a estar en la cuerda floja.

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