Tecnomyl iza la bandera de EEUU en su planta de Río Grande durante visita secreta de empresarios

La empresa Tecnomyl levantó la bandera de Estados Unidos junto a la argentina durante una visita no informada de 15 empresarios. Hecho coincide con delegación oficial estadounidense en Ushuaia.


La imagen fue elocuente: junto al pabellón argentino, flameó la bandera de Estados Unidos en la entrada de la planta de Tecnomyl en Río Grande. Este gesto, presentado como “muestra de amistad”, coronó una visita extensiva y no publicitada de aproximadamente quince empresarios norteamericanos a la empresa química los días 26 y 27 de enero, en coincidencia temporal con una delegación oficial de ese país en Ushuaia.

Según información de “Calidad TDF”, la comitiva empresarial se trasladó por tierra desde Ushuaia y dedicó dos jornadas a un recorrido exhaustivo por todas las instalaciones de la planta ubicada en el kilómetro 2.796 de la Ruta Nacional 3. La actividad fue tan reservada que Tecnomyl no emitió ningún comunicado y hasta se modificaron horarios internos, como el turno de almuerzo del personal, para atender a los visitantes.

Un símbolo que genera preguntas
El izamiento de la bandera estadounidense en un predio industrial argentino no es un hecho cotidiano y actúa como un símbolo potente de la visita. Este gesto, sumado al hermetismo, alimenta interrogantes sobre la verdadera naturaleza del encuentro: ¿se trata de una negociación comercial, una posible inversión, una evaluación de compra o una alianza estratégica?

Coincidencia sospechosa con agenda diplomática
El hecho adquiere una dimensión política ineludible al producirse en paralelo a la visita a Ushuaia del congresista republicano Morgan Griffith, quien arribó en un avión de la Fuerza Aérea de EEUU. Aunque no existe un vínculo oficial declarado entre ambas comitivas, la sincronía en una provincia estratégica como Tierra del Fuego levanta alertas sobre la coordinación de intereses económicos y políticos extranjeros en el territorio.

Análisis: Opacidad y soberanía simbólica
La falta de transparencia de Tecnomyl es preocupante. Una empresa de su tamaño, dedicada a la producción de agroquímicos y veterinarios, recibe una delegación extranjera de alto nivel y lo único que el público ve es una bandera izada. Este hermetismo lesiona el derecho a la información de la comunidad donde la empresa opera y de los trabajadores.
El gesto de la bandera trasciende la cortesía: en un contexto geopolítico sensible, puede leerse como un símbolo de alineación o de sometimiento a intereses foráneos, especialmente cuando no va acompañado de explicaciones públicas. Plantea una pregunta incómoda: ¿quién está realmente decidiendo el futuro de la industria fueguina?

Este episodio revela la necesidad de mayor regulación y transparencia en las interacciones entre grandes empresas locales y capitales extranjeros, sobre todo cuando existen misiones diplomáticas de por medio. La bandera, en este caso, no es solo tela, es un mensaje.

Fuente: Calidad TDF

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