Salarios perdieron hasta 33,5% con Milei: sector público fue el más golpeado

Estudio del economista Nadin Argañaraz con datos oficiales revela asimetría devastadora: sector estatal perdió un tercio de su salario real mientras privados cayeron 1,5%. Jubilaciones retrocedieron 25%


Colapso salarial: empleados públicos perdieron 33,5% de poder adquisitivo real desde inicio del gobierno de Milei

BUENOS AIRES, 14 de enero de 2026 – Los trabajadores registrados del sector público sufrieron una pérdida salarial real del 33,5% entre noviembre de 2023 y diciembre de 2025, según un análisis del economista Nadin Argañaraz basado en datos oficiales de ANSES, INDEC y el Banco Central. El estudio, que examina el impacto distributivo de las políticas económicas del gobierno de Javier Milei, revela una asimetría dramática: mientras los empleados estatales perdieron más de un tercio de su poder adquisitivo, los trabajadores del sector privado registrado experimentaron una caída de apenas 1,5% en el mismo período.

Las jubilaciones y pensiones completan el cuadro de deterioro con una reducción del 25% en términos reales, configurando un escenario donde los sectores más vulnerables de la población -empleados públicos y adultos mayores- han absorbido el mayor costo del ajuste económico.

Metodología y fuentes: un análisis con datos oficiales

Argañaraz, director del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), construyó su estudio cruzando información de tres organismos oficiales: los montos salariales promedio de ANSES, la evolución de precios del INDEC, y los tipos de cambio del BCRA. “Estamos midiendo poder adquisitivo real, no nominal”, aclaró el economista. “Es decir, cuántos bienes y servicios puede comprar hoy un salario respecto a fines de 2023”.

Los datos muestran que la mayor parte del deterioro se concentró en 2024, cuando los salarios públicos acumularon una pérdida del 27% respecto a noviembre 2023. Sin embargo, lejos de recuperarse, 2025 profundizó la caída, llevando el retroceso total al 33,5% en diciembre pasado.

El mecanismo del ajuste: congelamiento nominal + inflación alta

La fórmula del deterioro combina dos factores: congelamientos o aumentos muy por debajo de la inflación en los salarios públicos, frente a una inflación que, aunque descendente desde picos hiperinflacionarios, se mantiene en niveles elevados. Diciembre 2025 cerró con 2,8% mensual, una tasa similar a la de 2015 pero con una base de precios significativamente más alta.

“Lo que tenemos es una política deliberada de compresión salarial como mecanismo antiinflacionario”, analizó Argañaraz. “El gobierno apostó a que la caída del poder adquisitivo enfriaría la demanda y así bajaría la inflación. El problema es que, como muestra la inflación de diciembre, el resultado es mixto: la inflación persiste mientras los ingresos se derrumban”.

Sector privado: una caída menor pero en contexto recesivo

La relativa estabilidad de los salarios privados registrados (caída del 1,5%) debe interpretarse en un contexto recesivo profundo, donde la actividad económica se contrajo significativamente y la tasa de desempleo aumentó. “No se trata de que al sector privado le fue bien”, advierte el informe, “sino que sus salarios ya venían más ajustados a la realidad inflacionaria previa, mientras que los públicos mantenían cierto retraso cambiario que se corrigió de manera abrupta”.

Jubilaciones: el costo social del ajuste

El 25% de pérdida en jubilaciones y pensiones representa quizás el dato más preocupante desde la perspectiva social, afectando a un sector con menor capacidad de reinserción laboral y mayores necesidades de salud y medicamentos, cuyos precios han superado ampliamente la inflación general.

“La reforma previsional y el cambio de fórmula de movilidad han creado un mecanismo de ajuste automático que transfiere el costo de la desinflación a los adultos mayores”, señala el análisis, recordando que las jubilaciones representan, en muchos casos, el único ingreso de hogares completos.

Comparación histórica: menos poder adquisitivo que en 2015

El estudio incluye una comparación histórica reveladora: aunque la inflación mensual actual (2,8%) es similar a la de 2015, el salario real es sustancialmente menor. Más significativo aún: en 2015, el salario en dólares argentino era el más alto de Sudamérica, mientras que hoy se ubica entre los más bajos de la región, incluso detrás de países tradicionalmente más pobres como Paraguay o Bolivia.

Perspectivas: ¿recuperación o nuevo piso salarial?

La pregunta que queda abierta es si estas cifras representan un nuevo piso salarial en la economía argentina o si habrá espacio para una recuperación en 2026. Los analistas consultados son escépticos: con un presupuesto 2026 que mantiene la austeridad fiscal, una inflación que resiste bajar del 2% mensual, y un contexto electoral que dificulta acuerdos de ingresos, la perspectiva de recomposición parece lejana.

Lo que el estudio de Argañaraz deja en claro es que, a dos años del cambio de gobierno, la distribución del ingreso se ha deteriorado marcadamente, y el costo social del ajuste ha recaído desproporcionadamente sobre empleados públicos y jubilados, configurando un panorama de pobreza y desigualdad crecientes que exigirá, tarde o temprano, correcciones de política económica.

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